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EL MISTEEIO FIGURITAS DE BARRO Aunque parece una insignificancia ese arte que se dedica á la fabricación de belenes, pastores, reyes magos y demás figuras simbólicas de la Natividad del Hijo de Dios, basta tener en cuenta su antigüedad y el éxito alcanzado, amén de sus progresos indiscutibles, para que se le considere digno de fijar la atención. Y ningdn momento más oportuno que el presente, porque esa comitiva de magos y pastores que al bajar las veredas del Nacimiento en fila interminable que comienza ante el portalito y termina en Jerusalén, van á rendir al recién nacido el sagrado tributo de su fe, desaparece con la Navidad, no volviendo aquéllos á dar cuenta de sus personas hasta el siguiente año, y caen en el más profundo de los olvidos de que es capaz el ánimo infantil, no obstante haberlas encontrado dignas de su atención durante quince días. El Nacimiento, con su rústico adorno de casas y pastores, conserva un carácter primitivo que hace pensar en el arte de los primeros tiempos de la Era Cristiana. Y quizá en esto consista su mayor encanto; materiales más finos que el corcho y el cartón no armonizarían seguramente con la índole especial con que las imaginaciones infantiles forjan las cosas de aquel tiempo, y de seguro harían le perder el tinte de rusticidad que constituye su mayor atractivo. E L E E Y IIELCHOK Ha querido el progreso meter su cucharada en el asunto, y no ha conseguido otra cosa que destruir todo el efecto. Poner ferrocarriles de movimiento, fuentes con surtidor que lanzan su cristalino chorro en artísticas combinaciones, casas de cuatro pisos y otras lindezas parecidas, junto á aquellos pastores de ancho sombrero y chaquetón de pieles de oveja, podrá ser un adelanto de los tiempos, pero se da de bofetones con la verdad y el sentido común. Afortunadamente son pocos los artífices que incurren en tal anacronismo, y en honor de la verdad, suelen hacerse objeto de las censuras generales, pues la propia niñez, poco experta en la historia, advierte la rareza y la rechaza por instinto. El verdadero nacimiento ha de ser un trozo de paisaje agreste con muchas) cuestas y hondonadas, cuya pedregosidad tan admirablemente simula el corcho y cuya feracísima condición le PAJE Y P A J E Y CAMELLO D E L R E Y BLANCO S EL E E Y BALTASAR tl 6 íMt CAMELLO DEL REY NEGRO