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ESCENA FINAL DEL ACTO V. -FAEIA (SRA. GÜEEREEO) NERÍJN (SK. DÍAZ DE MENDOZA) TKJLorso E: eF Kroiv NEEON, tragedia en cinco actos y en verso, original del señor Cavestany La opinión de todos cuantos asistieron á la primera representación, fué unánime: el poeta había obtenido un triunfo superior al del autor dramático. En efecto, la versificación de Nerón es siempre fluida, fácil, correctísima, esmaltada de pensamientos felices y de pintorescas imágenes; y en prueba de ello, á continuación publicamos la balada que elpoeta Lucano recita ante Nerón. De la propiedad con que la obra se ha vestido, sólo entusiastas plácemes merece la dirección artística del teatro Español, que ha conservado la histórica época con una fidelidad admirable. La interpretación por parte de todos, excelente. ACTO CUARTO. -ESCENA III WRRÓN (Sr. LUGANO (Sr. Mendoza) i í a Escuchemos al Rey de los cantores. Caled) Del Oriente en los verdes y amenos confines do bosques frondosos y alegres jardines, cr. un regio alcázar un niño nació; los dioses velaron en torno á su cuna y á Jove obediente la móvil fortuna del niño á las plantas sus dones vertió. ¡Ser rico ambiciono! gritó el pequeñuelo; y al punto sumisos, calmando su anhelo, sus senos rasgaron la tierra y el mar. Cayendo en sus arcas, del mundo tesoro la plata y las perlas, el ámbar y el oro cual regia cascada miró resbalar. Á J i t J LÜCANO (D. RICARDO CALVO RECITANDO LA BALADA ¡To quiero ser grande! pensó el mozo luego; y dócil la suerte, vencida á su ruego, tari alto del triunfo le alzó en el. pavés, que asombro y espanto causó su grandeza: irguió sobre todos la augusta cabeza y vio al mundo entero postrado á sus pies. ¡No basta ser grande! ¡Ser rey ambicionoj ¡Quisiera dar leyes sentado en mi trono! -pensó inquieto el mozo: -yo debo reinar. Y al punto el destino, tras rápida guerra, formó un solo imperio de toda la tierra, sus riendas al rnozo viniéndole á dar. Y el cetro del mundo sostuvo su mano: jamás fué van grande ningún soberano, las palmas y el triunfo de él fueron en pos. Mas no le bastaba tan grande victoria; sintió, nuevo anhelo, nueva ansia de gloria, y dijo á los hombres: ¡Yo quiero ser Dios! Y tuvo homenajes y honores divinos, gozó de los dioses los altos destinos; ¡subiendo del trono, llegó hasta el altar! Aquí la leyenda quedó inacabada; termina de pronto lá antigua balada, y el fin de aquel hombre no pude narrar. Afirman algunos que fué justo y bueno, pero otros le llaman malvado sin freno. Mi cuento se acaba diciendo el autor: ¡Bendito quien sabio gobierna y prudente; quien más que iracundo se muestra prudenl: e y se une á sus pueblos por lazo de amor! En cambio, ¡maldito quien manda inhumano! ¡maldito mil veces el ciego tirano! ¡No espere el infame su pena evitar! Odiada á los siglos irá su memoria; la mano inflexible que escribe la Historia, con hierro candente la habrá de marear. Foiograjias Franzen