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No sólo el hombre es ua animal, dicho sea con perdón; yo sé que hay sujeto que es varios animales á la vez. Vea usted un ejemplo. Mi amigo D. León, Cordero y Lobo, que es hijo de Toro, aunque sus padres fueron canarios, se las echa de flamenco, y al parecer es un avestruz. Siendo pollo era muy mono, aunque también era bástante jpavo, y haciendo el osa á las mujeres, quedaba como un cochino; pero hoy que ya es tordo ó más hian pelicano, y es el caballo blanco de un gran negocio, pasando ante algunos por un rata de levita, le vemos cómo se avispa y cómo resulta una hormiguita para su casa. A mí me ha parecido un chinche de primera; pero bien se ve que no es rana, sino un pájaro de cuenta muy zorro y muy cuco. Dígame usted ahora, mi señor doctor, si no se queda corto, pero muy corto, el que rifiendo con este individuo le diga solamente que es un animal. Y respecto á los vegetarianos, podría extenderme en mdltiples consideraciones. Hoy se dan genios; pero también se dan calabazas. Conozco á un tal Esparraguera que es un melón con sus pipas y todo. (Tiene dos de cerezo y una de espuma de mar. Para terminar, tanto es lo que abundo en la opinión de usted, que espero que el día en que los hombres hayan perdido sus formas y por esa asimilación y esa metamorfosis de que usted habla, lleguen á ser animales y vegetales, nuestros descendientes podrán ver en los periódicos noticias como ésta: El conocido escarabajo D. Fulano de Tal celebró el martes su enlace con la simpática remolacha doña Menganita de Cuál. Fueron padrinos la madre de la novia, que iba ricamente aderezada con aceite y vinagre, y el bizarro conejo de Indias D. Perencejo, tío del novio, figurando entre los convidados distinguidos galápagos y elegantísimas alcachofas. Segdn nuestros informes, los recién casados, cuyos bisabuelos fueron seres humanos, pasarán la luna de miel en el Museo de Historia Natural. Sólo me resta decir, señor Doctor, que mi amigo Pepe Zaragata, que era un modelo de finura y corrección, ha perdido las formas completamente por reunirse con lo más grosero de la chulería, y finalmente, que doña Emerenciana Mofletines, mujer que hace veinte años era una gallarda y voluptuosa escultura, hoy es un puñado de despreciables pin gajillos. Y es que las formas se pierden; tiene usted muchísima razón. Y como esto es así y como está demostrada la evolución del hombre en sentido irracional, resulta que con la opinión de usted está conforme en absoluto su afectísimo atento y S. S. Q. B. S. M. JUAN PÉREZ Z Ú Ñ I G A