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r i 0 f- -M Ir. XBXJKm CJLÍEJLl Terminábase una casa hace cuatro afios ó cinco en Sevilla, y entre varios compañeros del oficio, en la obra se distinguía por trabajador y listo el albañil Juan Alegre, que era un simpático chico, aunque con la grave falta de rendir culto sin tino al dios que nos hace víctimas del caldo de los racimos. Por su afición en ayunas á matar el gusanillo, tanto abusó una mafiana de un traidor néctar amílico, qiie cuando acudió al trabajo, sus compañeros y amigos reconocieron que Juan llevaba bien su apellido. Tomando las herramientas, faó el mozo á ocupar su sitio en un elevado andamio en lo alto del edificio, cuando á los pocos momentos. DIBUJO DB HUERTAS ¡oh momento terroríficol turbado por los vapores de tanto mosto maldito, haciendo varias piruetas perdió Juan el equilibrio, y desde la gran altura fué de cabeza al abismo. La divina Providencia hacer un milagro quiso protegiendo á Joan en todo su viaje peligrosísimo, y en un balcón del tercero amenguó el porrazo primo; le detuvo entre unas cuerdas que rompió del otro piso, y sobre flexible tabla del principal despedido, con tal fortuna á la calle fué á parar hecho un ovillo, que sobre un montón de arena dio como en colchón mullido. Transeúntes y compañeros, con los angustiosos gritos de A, hl 5 Jesásl ¡SereventóU ¡Desgraciado! ¡PobrecitoU... acuden á socorrer al desdichado Juanillo, cuando éste, que solamente quedó un instante aturdido, incorporóse con calma en el momento preciso que una portera vecina, trémula y con rostro lívido, le llevaba un vaso de agua diciéndole con cariño: No te apures; toma, bebe, que esto es muy bueno, hijo mío. Miró á la buena mujer Juan, reposado y tranquilo, midió después con la vista el trayecto recorrido de las tejas á la calle, y con acento tristísimo así contestó: -Madrina, muchas gracias por el líquido ese; pero diga usté, por si tengo otro descuido: ¿desde dónde hay que caerse pa que le den á uno vino? JAVIER DB BURGOS