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DAMA DE LA REINA Sea. B r e m ó n DON DIEOO DE VELAZQUEZ Sr. ViUagómez t D. P E D R O CALDERÓN DE LA BARCA Sr. P r a d o ma, correctos como el primero, pierden en acción, que languidece en algunos pasajes; pero si el autor dramático flaquea, el poeta siempre es brillante, fácil y ñuído, y aunque la comedia no tuviera otra cosa, que sí tiene, la feliz pintura de los personajes, la propiedad con que éstos hablan, muy singularmente Quevedo en la ingeniosa sátira contra los ministros, eran condiciones bastantes para justificar el éxito que alcanzó en su primera representación, interrumpida frecuentemente por sinceras admiraciones del público. La Reina y la Comedianta constituye un episodio de la vida de Felipe IV: sus amores con la famosa Calderona, notable comedianta que desde los corrales de provincias pasó, por el favor del rey, á representar ante la Corte. En el acto primero, la reina Isabel y su dama de confianza se presentan en el mesón del Segoviano para sorprender al rey, que en unión del conde- duque de Olivares ha de acudir á presenciar la llegada de una carreta de comediantes entre los que figura la celebrada Amarilis, á quien Felipe IV desea rendir pleito homenaje de admiración por su hermosura. Calderón, Quevedo, Villamediana y Osuna asisten también al mesón, guiados por el mismo deseo. La carreta llega; pero con gran pesadumbre de todos, Amarilis ha quedado enferma en el camino; mas Avendaño, el director de aquella compañía, presenta en su lugar á quien puede sustituirla, la Calderona, á la que el rey empieza á galantear, acabando por declararla á solas su pasión. L reina, que ha escuchado la entrevista, da suelta á su amargura viéndose burlada, y eúa. ndo intenta salir del mesón es sorprendida por el rey, quien al ver á las dos tapadas en unión del conde de Villamediana, que ama á la reina desesperadamente, quiere que las mujeres se den á conocer. La actitud arrogante de Villamediana y la oportuna intervención de Calderón dan fin al suceso, sin que el rey advierta quiénes puedan ser las tapadas. La Calderona llega á disfrutar de la confianza del rey, que se entrega á sus amores, mientras la calumnia del conde- duque de Olivares presenta á la reina como consentidora de los galanteos de Villamediana; pero la invención del favorito no hace fortuna, y al fin la inocencia de la reina queda reconocida por todos; Villamediana muere asesinado por orden del Condeduque, que de esta manera trataba de congraciarse con el monarca, para asegurar su favor. La Calderona termina sus días en un convento. María Tubau supo dar á su papel de Eeina toda la altivez y dignidad propias de su figura, interpretando admirablemente, como siempre, su papel; Matilde Moreno acertó á dar al suyo de la comedianta la ingenuidad y el candoroso aire con que es fama que la Calderona supo seducir al monarca, y con igual fortuna interpretaron los que les correspondieron en. el reparto los Sres. Echaide, Valero, Muñoz, Villano va, Llórente, Prado y Eamírez. La obra, admirablemente puesta, revela la exquisita dirección del maestro Ceferino, que no perdona un detalle en obsequio á la verdad de lagar y de tiempo. Fotogra iGS Franzen LA C O R O N E L Sra. Estrada D U Q U E DK O S U N A Sr. Llórente JUAN RANA Sr. T r e í iño