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ÜS. 1,1 f f í EL TENDIDO DE LOS SASTRES ¿Hace mucho que viniste? -Serian las dos y cuarto. Pues di tú que no te gusta tomar sol desde temprano! -Es que si no te adelantas, se te ponen unos cuantos golfos en primera ñla y no ves el espectáculo. Además, que me he traído dos tajas dé bacalao puestas convenientemente en un panecillo largo, y con eso ya he tenido para entretenerme un rato. -Pues con el sol que está haciendo y lo que te has merendado, te vas á tener que dar en el Oanalillo un baño. -No lo creas; ya conoces mi afición á los caballos desde que he sido encuartero en el tranvía del Barrio y dormía en la cochera casi á los pies del ganado; por eso en cuanto se trata de las carreras, no falto, y soy capaz de quedarme frito aquí, si es necesario. Y como no me es posible DIBUJO DE ESTEVAN poder sufragar el gasto de una peseta y estarme como cualquier ciudadano dándome pisto en la pista aunque no apueste ni un cuarto, por eso mismo me vengo á este desmonte tan alto desde donde se ve todo, y aquí me estoy disfrutando. ¿Y tú entiendes de esas cosas? Anda! Sé de cabo á rabo los nombres de los jockeys y los nombres de sus amos, lo que pesa cada uno, y no me equivoco un gramo, porque, chico, tengo un ojo para el peso extraordinario! Sé lo que es una potranca y sé lo que es un potranco, y pur sang, que es sangre pura, y lo que son los ostáculos, y otras frases que suprimo porque no digas que trato contigo de darme tono y echármelas de ilustrado. Pero á mí si me dejaran en la tribuna de pago y tuviera yo levita y un par de botines blancos. alternaba yo con todos los spormans de más rango, y me estaba muy tranquilo dos ó tres horas hablando del fomento de la cría caballar, tan campechano, porque conozco nno á uno, y ahora mismo te señalo, á todos los Fernán- Núfiez y los Garveys y los Larios- -Pero ¿dónde los has visto, ó dónde los has tratado? -Personalmente á ninguno; me refiero á los caballos, porque todos ellos llevan el nombre del propietario. Así es como los conozco. ¡Ya decía yo! ¡Pues claro! ¡A bien que no han sido veces las veces que yo he sacado el estiércol de la cuadra! Y las que habrás de sacarlo! -Por eso no dudarás de que entiendo como un bárbaro, y que en cuestión de carreras, según habrás observado, tengo demasiada vista. -lYa lo creo! Y mucho olfato! FÉLIX LIMENDOUX