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Ti 4 r vniíiui mr fh. Hermosa niña de las trenzas de oro que, en el silencio de la noche, esperáis oir las quejas y el amante lloro del trovador que canta en tus balcones; 1 no creas sus palabras embusteras, ni escuches, amorosa, sus canciones MÍT 3, que miento cuando jura amarte, mira que sólo de perderte trata, que quiere con sus cantos cautivarte robando de tus gracias el tesoro; ino escuches, no, su amante serenata hermosa niña de las trenzas de oro! I Murieron las románticas empresas, pasaron ya del trovador los días, no se guarda lo mismo que á profesas á las niñas del siglo, ni es preciso, que ya no hay en las casas celosías, ni trovador que escale un cuarto piso I El trovador moderno es un gomoso, esclavo siempre de la moda ingrata, I r i c h o s o I, I I l o s a s iri il bata. ilu- ii i i i p r e s a s! I 1 -I -I I i a n a burlaba en otro tiempo á sus guardianes, y asomada en la gótica ventana oía del laúd los dulces sones, las quejas, los suspiros, los afanes que el trovador pintaba en sus canciones, ¡Tantas amantes pruebas de ternura, tanto valor, pasión tan infinita, eran recompensados con usura, pues, con esplendidez de soberana, premiábalos después con una cita la orguUosa y altiva castellana! Hermosa niña de las trenzas do oro que, en el silencio de la noche, esperas oir el eco del can lar sonoro envía sus notas más ardientes; i las románticas quimeras do tus rosados sueños InoeentesI No cuentes á la luna silenciosa el pesar de tu. pecho enamorado, ni ofrezcas impaciente y ruborosa de tus dulces encantos el tesoro, que no verás tu sueño realizado hermosa niña de las trenzas de oro. JOSÉ JUAN CADENAS W B U J O DB ALUERTI