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13 E) 3I3 K F RÍB T O n E T T E DK ÉOI. IENNB lil. ANGA. I! Oni) AI) A DE Fi: I. Pl M, A ni. ANCA N Ya pasó de moda el calor; ahora estamos como queremos: sin calor ni frío. Ya no se estila renegar del verano; el otoño, con su bendita llegada, ha dispuesto que lo pasado, pasado ly hasta el próximo verano, que volveremos á las mismas, si Dios tiene dispuesto que en el mundo nos hallemos. Con la huida de los tejidos diáfanos muy transparentes, ha enmudecido el ruiseñor, se ha quedado yerta la mariposa, las aves de paso se marcharon con el vuelo á otra parte Y ahora se acercan las telas fuertes, se aproximan las pieles; el man TRAJE DE PAÑO NEORO i güito comenzará pronto á pedir CON APLICACIONES BORDADAS que lo pidan; el paraguas serámás necesario que la sombrilla, y nosEsta señora, joven todavía picaro adverotras volveremos á ser ágiles; bio I) prefiere llevar bastante despejada la como que no nos hará pesadas el frente; hace bien; los rizos que casi calor 1 cubren dicho espacio, debieron su Una vez dichas todas estas pero- prestigio á alguna vieja j) resnmida grulladas, cpaso á decir mucho que quiso de este modo engañaise y ucno de esta señora, cuyo engañar, creyendo que ocult ibaa por ii iaado, que empieza en completo las tu é y en algo que á chufi- arrugas. (esos rizos que caen eoEste retraliic la frente) se parece, to se encarga É icaba e n reducido, no de hacerme ipietado y eí flojo moflo. un favor, dey Lo ondulado del ca- mostrando á bello es aquí, y me ustedes, meíiguro que en todas jor que mis partes donde á la d e s c r i p c i o moda y á la presun- nes todas, cóción se rinda tribu- mo deben to, detalle impor- las artificiales t a n t í s i m o Cada ondas del d í a a p a r e c e una bello, así í n u e v a y superior mo esas, que tenacilla que rice á p a r ez c la perfección y á propias. lo naturali; ó un líEl traje quido, ú horquillas te es de paño especiales, que de todo h a y ó debe n e g r o c o haber, en el tocador de u n a e l e gante. ¿Quién ha dicho que el coUier cJden se usa ahora menos que antes? Hágame el favor quien tal T O I L S T T K DE EOLIENNK BLANCA cosa afirmare de retractarse. Se usa, ya lo creol pero este collar de hoy es más costoso que el de ayer, y es, ni más ni menos, según lo ostenta este figurín, pues aparte de los siete hilos de que se compone, hay ese otro hilo más separado, largo, colgante, que termina en una perla mucho mayor, rodeada de brillantes. Me figuro que esta damita, así tan lindamente ataviada con traje de TRAJE DK PAÑO NEORO CON crespón blanco, se propondrá ir donde la llamen sus años, no sus desengaños; es decir, donde lo pase divinamente: á una goirée, á un con- aplicaciones bordadas; aquí, de unafoíZeííesecierto, al teatro de la Ópera, ú otra diversión que con la toilette se aven- mejante se dice que es de réctption. ga. Y á la toilette le sucede lo que á su dueña: que es bonita. A más El paño es el llamado de damas porque es de que tela y color son bellos, adornos y hechura merecen también más bien ñno, y es tejido tan dócil, que los plie- elogios. Esos dibujos que ves, oh lectora! están formados por felpillas asimismo blancas. Esa especie de berta es una gasa blanca, caprichosamente prendida. Un lazo de terciopelo encarnado lacre se encarga, junto al brazo derecho, de arrugar dicha gasa, con lo cual ésta forma fáciles y artísticos pliegues. Y cuando estos pliegues se van acercando al lado opuesto, diríase que aspiran á más: á convertirse en lazo, á buscar la compañía de una rosa encarnada y á caer, unido á una cinta de terciopelo lacre también, hasta el talle. El traje es de hechura princesa. t gues se hacen solos; son siempre los más bonitos, como es siempre atractiva la naturalidad si es elegante. El corpino, de hechura bolero hasta la mitad, y va formado por las mismas aplicaciones que guarnecen el delantero ó tablier de la falda. Y tanto el cuerpo como la estola son de terciopelo negro, sobre el cual van las aplicaciones b o r d a d a s en negro también. El cuello ala marinera es de raso blanco; la corbata, de encaje fino, igual al de las mangas; y esos cuatro pliegues de la falda, pespuQteados al empezar, quedan solamente ini 1 idos al seguir y casi lin lan en nada al I I cluir. De cuántas cosas Iay I tenemos que e x c l a m a r casi á d i a r i o IAquello se acabó! Y por regla general lo excla mamos con pena, porque casi siempre lo bueno, lo agrad a b l e es lo que más pronto concluye. Sucede otro tanto con l a s modas. Las más bo n i t a s las q u e son útiles, aquellas que m á s favorecen, son las que menos duran; Como c a s i todo lo que deb i e r a ser eterno! La alegría de vivir no creo yo que sea para Ja falda r e d o n d a para el vuelo moderado de ésta, para APLICACIONES BORDADAS los tocados no llamativos; á pesar de que este verano (la verdad ante todo) han predominado en las toilettes el azul y el amarillo en todos sus tonos, y el blanco, advirtiéndose que ha habido más armonía en el conjunto de aquellas innovaciones, razón por la cual las señoras no han ido vestidas como arlequines. A pesar de todo esto, sigo diciendo, no creo en la prolongada existencia de ninguna usanza que, como las ya indicadas y otras que en gracia á la brevedad omito, sean modas elegantes y cómodas á un mismo tiempo. TOILETTE DE PASEO Desde aquí creo ver singular expresión de asombro, y quién sabe si de cansancio, en las lectoras todas, leyendo mis enojosas digresiones. ¿Y todo para qué? Para venir á decir que esta hechura de gabán no concluye. Es el gabán- saco, sin otra diferencia que la de ser más largo. Eeconozco que es muy cómodo, que resguarda del frío y del polvo, que no estropea el corpino; pero no hace favor ninguno á la figura. Y ahora digo que el gabán es de paño bcige muy claro; que las solapas, de ese corte especial tan complicado, son de terciopelo marrón, dejando ese ancho borde para varias hileras de pespuntesEsas cuatro margaritas, así como la quinta, colocada, por especial capricho de la moda, alfinal, van bordadas con seda blanca. Más de una buena modista me ha asegurado que esto de las flores bordadas en aquellas prendas que más fuertes y menos apropósito para ñores son, es uno de los últimos y más elocuentes detalles de exquisitez. Los botones son de pasta y de igual color que e terciopelo de las solapas. La falda es de paño encarnado muy obscuro; la sombrilla negra, como el sombrero, que sólo ostenta de otro color las lazadas esas, he- c h a s airosamente de c i n t a de raso crema. Del peinado poco puedo decir; respeto mucho la independencia de cada cual, y creo que en todo a q u e l l o que sea lícito y á nadie o f e n d a debemos hacer lo que más nos plazca; pero es el caso que esta seT O I L E T T E DK P A S E O ñora se ofende á sí misma, ya que las cocas de tal suerte colocadas no aumentan, sino que más bien achican su proverbial belleza. Nada te digo aún, lectora querida, de otras modas, porque unos refieren una cosa, mientras otros sostienen lo contrario; y no quiero hacer caso á ninguno hasta saber algo cierto, camino seguro para que tú hagas caso de mis noticias, que ojalá te agraden como yo deseo, para lo cual procuro beber en buenas fuentes, empresa nada difícil en este París, centro de la elegancia. Bebo, sí, mas no sin brindar antes con agua pura y cristalina por que las futuras modas de invierno sean más fijas y den esplendor. París, Octubre 1900. Foiog. SeutUnger MMB. DE MUSS