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50 (f ZBt) 0 Mis queridos amigos Juan y Mateo: Acabo de enterarme de vuestra carta, y aunque estar con vosotros es mi deseo, no os acompaño al monte d Villamarta. Muchos amigos míos son cazadores, y al sport de la caza todos me animan, y hasta me ofrecen armas de las mejores y la entrada en los montes que más estiman. Pero aunque el campo es cosa que me embelesa, y por ir á caballo siento locura, y me gusta ver toros en la dehesa, y hasta entiendo un poquito de agricultura, no comprendo ese gusto que á mucha gente da el coger la escopeta, llamar al chucho, y apuntando á un conejo traidoramente, ¡cataplum! reventarle con un cartucho. La perdiz calzadita de colorado, que tiene unas tajadas que son tan buenas; la liebre, tan ligera como el venado; la codorniz, que á golpes canta sus penas; la copiosa bandada de pajarillos; el conejo, mostrando siempre su escama, y la chocha, que ataca con los colmillos, y el jabalí, que vuela de rama en rama, entre arroz ó con salsa son excelentes, y de gusto los dedos uno se chupa; pero todos son bichos tan inocentes, que es no tener entrañas hacerlos pupa. Yo, que concurro á toros y á novilladas, y veo en las corridas, joh amigos míos! cómo las reses mueren mortificadas y los caballos quedan medio vacíos; yo, que aun teniendo calma reconocida, para matar tendría tal vez coraje si alguno me quisiera quitar la vida ó si me hiciera objeto de vil ultraje, no puedo ver con calma, yo lo declaro, que un hombre la escopeta se eche á la cara y un pobre animalito sufra el disparo sin poder defenderse del que dispara. ¿Que ese sport tiene encantos? Me lo figuro. Pero á mí no me gusta mucho ni poco. Conmigo todo bicho vive seguro de que si él no me toca yo no le toco. ¿Que sentís que no sea de la partida y que no participe del resultado? Pues eso se remedia, pero en seguida. Cuando volváis del monte de haber cazado, siempre que no haya sido con suerte escasa, coged cuatro perdices, cuatro siquiera, y que vuestro criado las deje en casa para que me las guise la cocinera. No esperéis, pues, que vaya de cacería á matar perdigones... con perdigones. Yo, aunque cazase moscas, nunca lo haría sin pedirlas primero dos mil perdones! Postdata- -kl escribiente, que por la traza no sabe ortografía ó es distraído, decidle que otro día no escriba caza con ce, sino con zeda, como es debido; pues yo por esas cosas no me incomodo; mas podéis figuraros, ¡oh amigos buenos! que si no voy á caza con zeda y todo, lo que es á lo que él pone voy mucho menos. JUAN PÉREZ ZÚÑIGA DIBUJO DE XAUDAEÓ