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LA TEMPRANICA LETRA ZARZUELA EN UN ACTO Y TRES CUADROS DE JULIÁN ROMEA, MÚSICA DEI, MAESTRO JIMÉNEZ ESTRENADA EL DÍA 19 DEL CORRIENTE EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA No sé por qué, pero es lo cierto que nada perjudica tanto á una obra como liablar prematuramente de ella, y á medida que pasan días, desde que el autor entrega su original y se anuncia la nueva producción al pie del cartel, hasta la noclie del estreno, el éxito se hace más difícil; algo de esto ha ocurrido con La Tempranica, tan traída y llevada desde el año anterior. No es La Tempranica ningún ladrillo de oro, ni arco de iglesia, ni llega en importancia literaria al Quijote, ni á la Divina Gomedia, ni creo que nunca se le pasara por las mientes á hombre tan discreto como Bomea semejante empresa. La Tempranica es un precioso cuadro de color, de asunto sencillísimo, con caracteres sólidamente dibujados. Efecto de la misma sencillez de su asunto, la acción llega al último cuadro un tanto desmayada, diluida; pero es tan tierna la figura de la gitanilla, hay tanta poesía en aquella mozuela anhelante y amorosa, y es tan graciosa y tan ingenua la del gitanillo, que aunque otra cosa no tuviera la obra, es muy digna de figurar entre las mejores del género chico y del éxito franco que alcanzó la noche del estreno. Y ahora preguntarán ustedes: ¿qué sucede en La Tempranica? Y allá va á grandes rasgos. La Tempranica es una gitana de dieciocho TEMPRANICA (Srta. Segura) años, que conoció al conde de Santa Fe cuando cazaba en las cercanías de Granada. Verlo y amarlo fué todo uno, y GABRIEL (Srta. Mesa) desde aquel momento, sus dieciocho años alegres y floridos corrieron peligro de marchitarse y entristecerse ante aquella pasión entera y fuerte como su alma gitana; pero el conde de Santa Pe para nada tomó en cuenta las expansiones amorosas de la Tempranica, y se volvió á Granada sin acordarse de la gitana. Qrabié, el hermano de la Tempranica, sabe que el Conde ha vuelto, y se apresura á decírselo á su hermana, que al escucharlo siente reverdecer su alegría y crecer sus amores; mas el Conde la desengaña nuevamente, y ella, después de varios trabajos y de cantar un dúo muy bonito, se convence de que no puede ser y se retira completamente sugestionada; sólo al saber que el Conde está casado, rugen sus celos y la venganza brota en su alma, pero la contemplación del hijo del Conde, tranquilamente dormido, desarma su furia, y se aleja cantando tristemente sus amores. La música, de Jiménez, admirablemente encajada y sentida, sobre todo en el conjunto del cuadro segundo, de gran colorido. La Srta. Mesa se reveló como artista de gran porvenir, y Concha Segura salió vencedora de la prueba. Fotografías Pransen. JOHGB FLOEIDOR KSOENA FINAL DEL CUADRO PRIMERO Srta. Segura. ¡Alumbre usted, que tiene buena planta para farol!