Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
iUHIh: v Xv DIYJL Aquella escena, presenciada por el pobre muchacho desde un rincón del saloncillo como un curioso, ni siquiera como un comparsa en el coro de elegantes que rodeaban á la diva, él, que tenía por derecho propio opción á un primer puesto; aquel acto de la petición á sus apasionados y adoradores de una limosna para los pobres labriegos arrollados por la inundación- -una catástrofe completa, varias aldeas deshechas, una vega convertida en un pantano, quién sabe los ahogados, -tuyo el valor de una revelación para el artista, fué un relámpago que ilumina un abismo de pronto en la noche obscura. Todo el mundo sabía que la diva se retiraba de la escena, del teatro, que se casaba con aquel paisano suyo, un tallista de gran porvenir, un Berruguete presunto, como le llamaba el cronista de un periódico diario. uando se presentó ante los abonados, la mano tendida, con su figura suave y gallarda, la exclamación general estalló: Usted no podía despedirse de otro modo: ejerciendo la caridadl ¡El hada de la compasión! ¿Con que definitivamente deja usted huérfano el arte? ¡La estrella más brillante del cielo lírico, que palidecel Y ella respondía sonriendo, con cierta melancolía en el acento: ¡Oh, sil ¡Me retiro á mi casital ¡La gloria es un sol que alumbra, pero no calienta, y que da frío al fin! J Al joven no escapó este dejo de tristeza, pero tenía la palabra solemne de la diva, recordaba la convicción firme de su promesa. El poseía fe en el porvenir; con el buril en la mano sentíase capaz de crearse una posición; trabajaría para los dos, abriríase camino. Ella no necesitaba seguir cantando, perteneciendo al público, en una existencia tan agitada y turbulenta. La tranquilidad del hogar, el amor satisfecho en un rincón, valen más que los aplausos de los dilettanti en masa arrebatados por el entusiasmo. Pronto iba á realizar su ilusión sunrema, acariciada desde los días tristes en que, alejada de la ciudad natal por consejos de un profesor