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-Allá tú; pero te advierto que todo el pueblo está esperando á ver lo que haces. La Dorotea se puso peor por la noche. Según dijo un vecino curioso que entró á verla, tenía una calentura como un caballo. Domingo suspiraba. Le aterraba el gasto que iba á tener, y para un gallego esto del gasto es muy importante. Pero no hubo más remedio que tomar una resolución; en el espacio de cuarenta y ocho horas la enferma se puso muy grave. Domingo le alquiló en dos pesetas el burro á un amigo, después de regatear mucho tiempo, y se encaminó á la villa cercana en busca del que había de llevar la salud á su casa. Tres horas al sol, y en un verano como pocos, eran para llegar muerto de cansado, aparte de lo que se le calentó la cabeza pensando en lo que iba á costarle la dichosa enfermedad de la mujer. El médico á quien fué á ver le dijo que menos de seis pesetas por cada viaje que hiciera para ver á la enferma, no se movía de su casa. ¿Y qué iba á hacer Domingo? Discutió cuanto pudo el precio, pero no consiguió nada. El médico tenía que ir y volver á caballo y perder más de seis horas ea perjuicio de sus enfermos, que le pagaban mejor que los aldeanos. Hubo que ceder, y por la tarde vieron los vecinos de la aldea entrar al señor doctor montado en un caballo blanco, que para una corrida de Beneficencia lo quisieran algunos. -it Tulf- o ii 11 eiiiVrnia, la niiri j y remiró, y des: liué lie harerlii do- cÍMUaw preguntas dijo que la onff rnieiluil podría Her lari. ii: y como no halií: i Ii (ilir; i eij l: i nlih ii, i- l f encargaría de traer IMS iiiedM- anieiilrj. i que Imi íaii íalta. 1 lti! o. ufIe pu il r ll lo- -pelos de punta li ppiisari- iilocara -que cue -lau las medicinas, loa vociiKis (li l pntlilo lo tnmquilizaban di 4- iéi! ili) Ji que ú alL iino dp ellos por una docena lie pildiiia jui. uiii! vi z le llevaron treinl a y d i i i a l o Al día i; nii á la. -j ume ik la mañana, y i- in un! l para iMiccr IIUÜNDS, ya csr. iba allí el médico con fcu c; ib; ill Illanco y tudos jn bolsillos llenos depuliugues. -Todo esto no le costará á usted más que tres duros, -le dijo á Domingo, el cual sintió dolores de cólico al oir estas palabras. -Bueno- -dijo, -lo pagaré todo á un tiempo, visitas y medicinas, -Como usted quiera. Hasta mañana.