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A las dos entramos en la ría de Marín. Figúrense nn palomar en el que estuviesen encerradas cientos y cientos de palomas á las cuales diesen libertad. Saldrían en tropel, tendiendo sus alas, que se destacarían mucho más si bajo un cielo azul había un mar llano más azul todavía. Pues algo así vimos desde el Alerta cuando el Giralda surcó la ría y fondeó frente á Marín. Las embarcaciones xeiteras, con su blanca vela izada, salieron, atropellándose, del rincón en que el simpático pueblo está situado. Día 30. Pontevedra también ha levantado arcos y cubierto las calles de mirto y laurel. La nota más interesante es el batallón infantil, que desfila y escolta á la corte con marcialidad y precisión. A la una zarpa el Alerta de Marín y pone la proa á Vigo. VIGO Hasta aquí las manifestaciones han sido de SrLVELA K K VAPOR SAGASTA N L embarcaciones menores. Aquí hallamos un escuadrón de vapores pequeños, pero gallardos, que salen á las islas Cíes. Todos llevan esta inscripción: ¡Vivan los reyes! Vigo necesita traífia 8l tema que se repite en los arcos levantados en la ciudad. Por lo demás, el recibimiento que ha hecho Vigo á los reyes ha sido muy bonito. La fiesta nocturna en la bahía, muy espléndida. Los fuegos artificiales, muy lucidos. Las bombas, archimonumentales. Día SI. -Silvela ha hablado de la trainera y del xeito. En Vigo no se habla más que del xeito y de la trainera. Los corresponsales telegrafiamos miles de palabras de la trainera y del xeito. España debe tener un xeito varado sobre la boca del estómago y una trainera atracada encima de las narices. Día i. -Nuestro Giralda (alias Alerta) zarpa de Vigo, y en tres horas se planta en la ría de Arosa. Simonet, que viene abordo, toma apuntes paraBLANCO Y NEGRO. A las cinco y media de la tarde está el yate regio á la altura de la isla que da nombre á la hermosa ría, y á las seis presenciamos el espectáculo más grandioso que hemos visto en nuestra vida. Cinco mil embarcaciones de vela vuelan Í N Í X V W. ta sobre la azul superficie á coger y apr 4 ionar al Giralda, que pronto queda envuelto, prisionero, sin dejar LA FALÚA DE SS. MM. ver más que su enorme chimenea. Todos enmudecemos, sugestionados por aquel espectáculo imponente, inmenso, ideal. Piensen lo que quieran los escéptiicos, ante el cuadro que nuestros ojos han visto esta tarde en la ría de Arosa, no se atreverían á afirmar que lo sublime en lo humano es una palabra vacía de sentido. ÁNanL MABIA CASTELL Fotografías L Menénúez y J. Villar, de Coruña, y T. Valenzuela y L. Domingvez, de Vito, ENTRE LA ESPADA Y LA PARED ¡Santa Rita, abogada de los imposibles! Yo te ofrezco un almirante de cera como salga bien de estas redes en que me he metido.