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tti 3 Jlíl f K íft REINAS DE ESPAÑA fc í: P R I M E R A B S P O S A D E L líKY DON FET. TPE I V Acababa de ser jurado como sucesor de Felipe III su hijo el príncipe D. Felipe, muy mozo todavía, cuando ya se preocupó su padre en la ardua cuestión de buscarle esposa, y al mismo tiempo que se concertaba la boda de la infanta española dofia Ana de Austria con el rey de Francia Luis XIII, se concertó la de la princesa dofia Isabel, hija de Enrique IV de Francia y de María de Médicis, con el príncipe heredero de Bspafía que fué al subir al trono el IV de los Felipes. En 22 de Noviembre de 1603 nació en Fontainebleau la princesa Isabel; tenía, por lo tanto, nueve años cuando en 1612 se firmaron en Madrid las capitulaciones matrimoniales, acordándose que el matrimonió se celebrase tres años después. Así se hizo, y el 18 de Octubre de 1615 se celebró en Burdeos la boda de D. Felipe, representado por el duque de Guisa, con dofia Isabel, y en el mismo día y á la misma hora se verificaba en Burgos el de la Infanta doña Ana con el rey de Francia, representado por el duque de Lerma. El 9 de Noviembre de aquel mismo año se encontraron en Irún dos brillantes comitivas: la una venía de Francia para traer á la princesa Isabel; la otra iba de España para llevar á la infanta doña Ana, y allí, con gran solemnidad, entregó el duque de TJceda al de Guisa la reina de Francia, y recibió de éste la esposa del príncipe heredero de Bspafía, que se puso inmediatamente en camino, servida por su camarera mayor la duquesa de Medina de Rioseco, y pasando por Fuenterrabía y Vitoria, llegó el 22 de Noviembre á una legua de Burgos, y allí encontró al rey su suegro y al príncipe su esposo, que la recibieron con gran agasajo. Por disposición del rey D. Felipe III, su nuera vivió un año en el palacio delPardo, mientras su marido residía en Madrid, y no se les permitió hacer vida conyugal hasta después del 22 de Noviembre de 1620, en que la princesa cumplió diecisiete años. Era ésta de delicada belleza, de exquisita elegancia, y demostró desde los primeros momentos inteligencia y voluntad, que se pudieron apreciar mejor cuando por la muerte de Felipe III, ocurrida el 31 de Marzo de 1621, subió su esposo al trono y ella fué reina de España. Desde aquel momento emprendió una lucha titánica contra los favoritos que se habían apoderado del espíritu débil de Felipe IV, y fué muy curioso el espectáculo de aquella reina joven y hermosa poniendo en juego todos los medios de que podía disponer para arrancar á su esposo, tan joven como ella, de las garras de un hombre tan astuto como el conde- duque de Olivares. Las fiestas gustaban al rey, y como no desagradaban á la reina, que era de un carácter muy expansivo y