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de percal, á verla con traje entero y pomposo de peluche. Terrible tela ésta, cuya invasión en estuches, marcos, muebles, tapicerías, toilettes y tocados, es causa de que el buen gusto haya pasado malas temporadas I Y ya que en vena de comparaciones estoy, déjenme ustedes hacer una más, y quién sabe si las amables lectoras honrarán mis razones dándome la razón I Si me enseñan, obligándome á celebrarla, circunstancia que suele trocarse en contrariedad cuando no sabemos vestir el pensamiento; si me enseñan, digo, un traje de peluche corinto, rosa, verde, azul ó de cualquier otro color, y me obligan no sólo á elogiarlo, sino á compararlo, con otro liso, sencillo, de superior paño beige, marino, gris, marrón, etc. pienso muchas cosas, todas ellas en contra de quien ha elegido la toilette de peluche, y otras tantas en favor de la que prefiere la sencilla de paño; y pienso también en las cajas y demás objetos de peluche con que se ufanan las joyerías y otras tiendas. Porque han de saber ustedes que nada me parece más antielegante que una alhaja, por soberbia que sea, colocada en uno de esos picaros estuches forrados de peluche por fuera, de raso blanco ¡y buUonadol por dentro. Lo mismo digo de las cajas para guardar joyas; de las que contienen avíos para las uñas, ó avíos de costura; de los marcos para espejos, calendaTOILETTE rios y retratos ¿Y dónde me dejan ustedes aquellas cajas que, para mayor desdicha, ostentan un visible y plateado resorte que parece un picaporte? En cambio, TRAJB DE CÉFIRO COLOR ROSA estuche, caja, marco y demás cosas, cuando son sencillos, de cuero finísimo, de piel de Busia ó de la que sea, con tal que sea de buena calidad y bonito color, ¿no son preferibles á los otros, tan vistosos como desgraciados? Pues igual efecto me hacen nifio ó niña lujosa y picaramente vestidos; los comparo á esos objetos de peluche; mientras que los otros, los que Un nifio bonito es, ya se sabe, una monada, vaya van á la inglesa se me antojan mal, vaya bien vestido, ya que éste ú otro perifollo ni revestidos de elegante cuero, de ha de hacer más lindas sus facciones ni ha de aumenmmejorable piel. tar sus gracias, suponiendo que con tales atractivos De todo este exordio, no corto y cuenten el hebé (ó la bebé) y sea encantador. sí pesadito por cierto, que mis lecPero sucede con los chicos lo mismo que con los toras leerán con indulgencia, pues grandes; si el adorno es adecuado, elegante y preciode sobra sé cuan amables son las so, la persona sale ganando; sus perfecciones españolas, he necesitado para lucen mejor. llegar á la explicación de estos Entiendo yo, en mi humilde sentir, que no cinco figurines. ¡Los que es tan fácil como parece acicalar bien á los ni no s a b e m o s expresarños; no hallo sencilla la empresa, por lo mismo nos, no acertamos á ser que la sencillez es el principal detaconcisos! lle para que vayan como deben ir: sin ringorrangos. T R A J E DE C É F I R O Hay cierta afición, de la que me COLOR ROSA atreveré á decir que por más de un Eeta petite filie, con el motivo se me antoja culpable, á vescabello suelto y ondulatirlos con telas lujosas, recargadas do y luciendo cerca de la de adornos, lo cualj no sólo es molesfrente ese lazo á medio to, sino picaro detalle de mal gusto. hacer, que es de estrecha Por esto, por esto de la sencillez, cinta rosa, lleva, como se distinguen en vestir bien los niustedes ven, corbata de ños ingleses, cuyas modas, felizmenmuselina blanca, anudate, hace tiempo que todos copiamos. da también al descuido y con cuidado. Tanto se Podrá parecer sensiblería, pero confieso que me aflige usa y conviene la corbata ver á una niña con sombrero y traje profusamente guarasí, que hasta en la gennecidos; podrá ser exageración, pero confieso también te menuda es detalle chic. que prefiero ver á una chiquitína con cualquier saya La hechura de este traje quizá no sea muy airosa, pero es, en cambio, sumamente cómoda, sobre todo para este tiempo. El trajeeito es de céfiro rosa pálido; la berta, de la misma tela; en el borde de aquélla, agí oomo en el de los tres volantitos, va un estrecho encaje de guipur. Las mangas cortas; corta también la edad de la nena, pues para estas hechuras ha de tener de seis á nueve años. Los calcetines, de hilo de Escocia ó de seda, negros; los apatitos, de tafilete negro también. TOILETTE HABILLEE Esta niña, que es un sol, me causa verdadero entusiasmo, del cual participarán ustedes, estoy segura. Todo lo que en invierno me agradan el paño, el cachemir, la siciliana y de vez en cuando el terciopelo, me encanta en verano la batista con esa clase de guarnición, que aquí llamamos broderie. Los trajecitos tan: cortos hacen que las niñas parezcan bailarinas en miniatura; las ahuecadas falditas tienen algo de pantalla de encaje; pliegues, vuelo y hechura las convierten en flores; otras veces semejan palomitas, porque las lazadas del ancho cinturón parecen alas. Unos dos años, poco más, tendrá esta niña. Va peinada con la raya á un lado; en el opuesto lleva un lazo de cinta blanca. La tela del traje es batista de seda ó hilo, blanca como la nieve; el volante constituye la falda, y es, como he dicho, todo bordado, terminando en festones; ancha cinta blanca, HABILLBE de flexible seda, rodea la cintura, y termina por detrás en ancho lazo con sus correspondientes caídas; volantito igual al de la falda, forma la berta; el cuerpo lleva dos grupos de estrechos pliegues; entre éstos se ve la tela, bordada también. TRAJE DE MUSELINA TRAJE DE MUSELINA IDKíSIDE) F J L T 5 Í S El traje de muselina que esta otra niña luce, pertenece también á la cómoda hechura del traje céfiro ya descrito. La chiquita que ahora presento á ustedes es muy gentil; su mamá prefiere que vaya de ese modo ataviada; su papá es gran admirador de los cuadros antiguos: delira por Velázquez. Por esto la peinan así. ¡El trajeeito es modelo de habilidad; los pliegues y los bordados, modelo de paciencia; la tela es muselina blanca: se transparenta; el viso es de seda rosa; las medias de seda negra; zapatos de charol. TRAJE DE MARINERO Pronto empezará á refrescar la temperatura; momento oportuno entonces para lucir el traje que estotra nifiita nos enseña; traje de lanilla azul marino; falda plegada y gabancito contramaestre de lanilla también; cuello de piqué blanco y trencillas azules. Las medias, azules, de hilo; las botas, de cabritilla y charol, sin tacón; no olvidar nunca este detalle. Edad para ir ataviada así: de seis á diez años. TRAJE MARINO El nifio éste, que viste un si es no es á lo marinero, es un chiquitín de seis á ocho años. Pantalón y blusa de coutil blanco; en el cuello trencilla azul; los pies bien calzados; calcetín de buena calidad, blanco, de hilo de Escocia; zapato de negro tafilete. El pechero también blanco. El sombrero ancho, de paja amarilla, con cinta blanca, negra ó azul, es, por regla general, el más indicado. No se entibia, no, esta predilección por la Marina cuando de vestir á los chicos se trata. Confieso que hallo cómodo, airoso y muy varonil el auténtico traje marinero, sea de la nación que sea; por ello sin duda no me puedo acostumbrar á las fantasías El traje marinero, ó es exactamente igual al que los marineros usan, ó es un traje como otro cualquiera. Por cierto que cuando estuve en España me extrañó bastante ver á los niños, no con traje de marinero español, sino francés, inglés sobre todo, ostentando en la gorra claro está! el nombre de un buque francés ó inglés. Ello no tendrá importancia. Con todo, yo se la di y ello me dio que pensar. Según se dice, el traje escocés, que ha permanecido o l v i d a d o durante algún tiempo, volverá á usarse. No es vestimenta económica, pero es bonita. Hoy nos hemos dedicado á la infancia; más inocente no puede resultar mi carta; y eso que me he permitido dar mi parecer no exento de cierto espíritu criticón, lo cual ya se me antoja un tanto culpable. Acusóme, lectoras. Me despido aquí; adiós, hasta otro día. Muchos besos á los niños. MMB. DH M U S S Y París, Agosto 1900 TRAJE MARINO TRAJE DB MARINERO