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Del cabo Quejo al cabo Ajo el barco toma balanceos de estribor á babor, que á más de uno nos hacen f i uncir el ceño. Pero vamos barajando la costa, que por allí es muy brava, y no hay más remedio que tener paciencia y barajar. A la altura de Santander vemos una lancha pescadora, á la cual llamamos con insistentes toques de sirena, contestándonos el semáforo con sus banderas. ¿Qué les ocurre á ustedes? -debe preguntarnos. ¿Porqué alborotan de ese modo? y no contestamos, porque no tenemos telégrafo de señales. Desde Santander nos dejamos de barájeos, y buscando la ruta para abandonar la inmensa herradura que forma la costa, ponemos proa hacia Gijón. La noche se hace eterna, obscura como la eter- BILBAO. COLOCACIÓN DE LA PRIMIBA PIEDRA DEL NUEVO HOSPITAL DE BASDRTO nidad, y como la eternidad, fría. Son las cuatro de la mañana; cuando vemos á un lado la silueta de Gijón, dibujada por diminutas luces que parpadean, y al otro los focos, eléctricos que acusan la presencia de los barcos de la escuadrilla anclados en el Muse! Amanece cuando ponemos pie en tierra, después de dieciocho siglos, digo, horas de navegación. S GIJÓN Día 19. -Gijón está animadísimo á las ocho de la mañana, hora á la que, libres del polvo del camino. marítimo, regresamos al Nervión los periodistas que hemos resistido heroicamente el mareo. En el venerable vapor vamos á Musel, donde la Real Familia oye misa á bordo del Giralda, y poco después trasborda al Vasco Núñez de Balboa. Gijón hace un recibimiento muy afectuoso á los reyes. LEVANDO ANCLAS No hay cohetes, dlcese que por orden superior. Bendita siea la superioridad que tales humanitarias medidas adoptal Como nota saliente de la jornada regia en Gijón, merece citarse la recepción en el palacio de los condes de Revillagigedo, mansión señorial coEservada en la mayor pureza de su estilo clásico, y cuyos salones son cada uno un museo artístico de imponderable riqueza. Día 20. Aviles! La villa más bonita y simpática de toda la costa c a n t á b r i c a Cuando llego á ella se dispone á recibir á los reyes con esplendidez y e n t u s i a smo que, en proporción, dan quince y raya á Bilbao y Gijón. JPara recibir á Sagasta, Aviles alfombró un día sus calles. Ko ha hecho ahora lo propio, porque los reyes no entran á pie; pero en arcos, tribunas y colgaduras ha hecho un derroche de buen gusto. Hasta aquí habíamos visto mucha peroalina y mucho laurel. En Aviles vemos muchas flores, artificiales probablemente, pero flores al fln, que rompen la monotonía del verde ramaje. En vez de percalina, ostenta en sus balcones ricas sedas. Las mujeres, que son muy hermosas, adornan los balcones y las tribunas, Hay en la oiJÓN. ss. MM. Y AA. RB. SALIENDO DE 4 BORDO BEL VASCO NDÑEZ DE BALB 0 A 3 animación popular m á s ca-