Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
y se ven en lo alto, entre el polvo de la paja que el sol doja, hombres y bestias moviéndose en ordenada confusión. Son las eras donde trillan la mies y la avenían para sacar limpio el grano. Tras del gazpacho la emprenden con el mosto. El vaso de cuerno circula á la redonda, lleno hasta los bordes de un vinillo áspero y agradable. El espíritu y los sentidos y todas las potencias respiran aires griegos y se bañan en luces idílicas y en auras del pasado. El cielo azul y luminoso, el sol abrasador y espléndido, la tierra fértil y amorosa, el son del río y el rumor de las mieses, el aroma excitante del pinar, el olor de la fruta verde y el del pasto seco, los ecos de las eras, el balido del ganado, el canto de las cigarras en los olivos y el arrullo de las tórtolas en la húmeda espesura, forman como el ambiente de un sueño estival en que el alma se mece voluptuosamente complacida. Un segador joven y robusto, para refrescar su cráneo ardoroso, coloca bajo el sombrero tallos de hierba olorosa y pámpanos tiernos. El nimbo de verdura, rodeando las sienes del hombre del campo, que viste zahones de vellón de oveja y alza en su diestra el vaso de asta rebosando vino y espuma, recuerda la figura del dios Pan haciendo libaciones en honor de Oeres j bajo la fronda del pino mitológico. La flauta de caña del zagal que apacenta su ganado en los rastrojos, trae notas pastorales dulcísimas que avivan la seme janza. Ya llegaron las espigadoras, que van tras de gadores cogiendo la espiga olvidada, como limosna del labrador; ninguno pone mal sen iil. riU ni r- i- iin- inU- a! LI I UM- m v; IcyuíiJii bíblica de Ruth reprodúcese través del tiempo Es el espíritu cristiano que lega hasta nosotros, vivo y fecundo, siguiendo la adena de las generaciones. La tarde avanza con su cortejo de luces y neblinas: allá quedan los segadores envueltos en ¡os destellos últimos del día, cortando mieses con sus cansados brazos. El río se despeña quejumbioso por la presa del molino; los grillos cantan bajo la grama fresca; las vides agitan sus sarmientos como llamando al aire de la noche; las cigüeñas vuelan hacia el nido de broza que labraron en lo alto de la espadaña bizantina; la estrella de la tarde, como globo de luz, hermosa y triste, álzase en el cielo cual heraldo de las sombras Grupos de campesinos avanzan por el caluroso arrecife, entre el polvo que levantan las llantas de las ruedas de las carretas cargadas de grano, que gimen al rozar sus ejes secos, con un ritmo pausado y dulce semejante á los ecos de la gaita pastoril; las murallas y torreones en ruinas de la ciudad morisca parecen temblar entre la niebla transparente y azul que los envuelve; las mujeres cantan en el camino, recogiendo el refajo en la cintura y clavando en el pelo espigas rubias que el viento mueve. La tarde es triste como el alba alegre; el campo descansa caldeado; los hombres van hacia sus hogares, y como llamándolos con sones melancólicos, lanza el esquilón de la iglesia el toque de Ángelus, que sube en ferviente oración á los espacios. DIBUJOS DE MÉNDEZ BRINCA JOSÉ NOGALES