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DON ANTONIO GARCÍA GUTIÉRREZ Con motivo del aniversario de la muerte del insigne literato D. Antonio García Gutiérrez, ocurrida el 26 de Agosto de 1884, Juzgamos curiosa la publicación de la adjunta carta inédita, precioso documento literario: SETO. D. ASiJOlslO NAVAJERO Y GARCÍA 50 de Abril 1870 Adorado Antonio mío: Con esta carta te envío un beso, y ciento y cien mil. ¿Quieres más? Yo no me apoco por la miseria d e un cero. Vaya el millón, que no quiero que rifíamoa por tan poco. Repártelos á placer en tu persona inclusive (1) ¿Sabes quién es quien te escribe? P o r fuerza lo h a s de saber. Ya nos hemos carteado: yo por mí, tú por poderes. ¿No te acuerdas? Capaz eres, bribón, de haberlo olvidado. Pero, en fin, por si ó por no, s a b r á s carita de cielo, que Dios te ha dado un abuelo, y que ese abuelo soy yo. En cuanto á buen parecer, estoy que el verme da gozo: buen viejo, si no buen mozo, porque eso no puede ser. Te h a b r á n dicho que soy feo, y. es cierto; y en cuanto á edad, h e cumplido la mitad de ¡a que yo t e deseo. Deja que un rato d e p a r t a contigo, y di francamente cómo te va e n t r e esa gente, que para eso va esta carta. Quiero saber si te chilla tu madre; que d o n F e r n a n d o es un padrecito blando: (1) Por sabido se calla. la temible es su costilla. Mas si t e da que sentir doña Lena, ó que rascar, ¡verás la que voy á armar! I los sordos nos h a n d e oir! Pues, sobre que no h a y razón para tocarte á una u ñ a yo n o quiero que t e g r u ñ a ni el cerdo de San Antón. Ella, di si no es verdad: como la dan cierto m a n d o en casa, está reventando de orgullo y de autoridad. Primero (no t e alborotes) t i e n e un genio que me carga, y luego la mano larga como p a r a dar azotes. ¿No quiere h a c e r m e creer que tienes ya picardías? Hasta que tengas las mías, ¡cuánto pan has dtí comer! Como tu amparo está en mí, es preciso, a m a d a prenda, qne ese cuerpo se defienda mientras vo no estoy ahí. Tú me dirás: ¿por qué medio se ha de hacer, y de qué modot Paciencia y óyeme; todo tiene en el mundo remedio: En primer lugar, ten calma y escapa, todos los días con cuatro zalamerías y un madrwcita del alma Cuando la tormenta entalle entro esas cuatro paredes, como todavía no puedes pillar dos dedos de calle, tie e s t á s quieto, es lo más cuerdo, y para aplacar las iras de esa tirana, la m i r a s guiñando el ojillo izquierdo. Ponle u n a cara m u y mona, y dila, si la tuteas: Madrecita, no me seas pegona ni regañona; m a s dado que h a y a de ser uno á otro, y es y a maña, regaña, mamá, regaña, si en eso tienes placer, que m i e n t r a s t ú te incomodas y tomas una rabieta, yo, agarrándome á la teta, digo: Aquí m e las den todas; m i e n t r a s n o pase d e ahí, á gnütff voy en el mulo. Pero no enseñes el (1) que te las d a r á n allí. i N o es decir, añadirás, que guste v e r t e enfadada; mas, sermón por manotada, el sermón me gusta más. Después y a seré mayor, y en otoño, cuando riñas, á p u r g a r el mal humor. Con esto sólo, y tal cual besito de cuando en cuando, puedes ir capoteando (2) el furioso temporal. Llego yo, ¡cambia la escena! ¡veremos si hay quien nos ladre! y á tu p a d r e y á tu m a d r e ¡Dios se la depare buena! ¡Nos iremos de paseo, y que viva la alegría! Toda la noche y el día vamos á a n d a r de bureo. Lucirenios tu persona y nos h a r e m o s los amos. ¡Qué buenas visitas vatnos á hacer á doña Morona! ¡Qué bombones! ¡qué pastillas! ¡cuánta yema y caramelo te va á comprar el abuelo! y que vengan seguidillas! Y después de los bombones h a b r á las guerras civiles, y t e compraré fusiles y pistolas y cañones; y gritando ¡viva España! ya patriota novicio, vas á hacer el ejercicio en tu caballo de caña. A tu aspecto militar, á tu varonil denuedo, tus p a d r e s cobrarán miedo, y la casa va á temblar. El tirano matrimonio que hoy respirar n o te deja, va á saber quién es Calleja, es decir, quién es Antonio. Mas todo esto, p o r Dios vivo, h a s t a el momento oportuno tenlo callado; n i n g u n o h a de saber qne t e escribo. Hago punto, y la ocasión aprovecho, como debo, p a r a ofrecerte de nuevo mi alta consideración. A. GARCÍA G U T I É R R E Z (1) Lo mismo digo. (2,1 No es castellano, pero se entiende.