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Eita, abogada de imposibles, para que su producción no cayera al foso entre la rechifla general. No hay nada como los amigos para estos casos; cuanto más le quieren á un autor, más defectos encuentran á sus producciones, sin duda porque le estiman por sí mismo y no por sus obras. Pero volvamos á los hermanos Quintero; no me opongo á que hayan nacido de pie; ¡pero qué tempranito se han sentado á escribir, y á escribir con acierto 1 A sus excelentes cuadros de vida andaluza, tan fielmente reproducidos como en su celebrada comedia El patio, ha sucedido hace muy pocas noches en el teatro de Apolo una obra tan admirablemente vista del natural como El estreno. Todo cuanto ocurre durante un teatro en los ensayos de una obra nueva; los mil incidentes y contratiempos á que dan lugar cómicos, autores y empresarios; el momento, el terrible momento en que el autor se dispone á escuchar detrás de un bastidor ó atisbando por detrás de la decoración el efecto que causan las primeras escenas en el público, hasta que entra la obra y con ella el codiciado éxito; los plácemes y felicitaciones de los amigos en el saloncillo después de la representación, todo está admirablemente encontrado y reproducido con una fuerza de observación prodigiosa. Qae el asunto no es nuevo, que siempre ha sido muy tentador y muy simpático hacer el teatro por dentro. CUADRO PRIMERO. -EL ENSAYO DE LA. MÚSICA conformes; pero por lo mismo el éxito es más difícil, lo cual abona la zarzuela de los hermanos Quintero. No hay que echar mano del tan socorrido Nihil noviim y Colsum, ya lo sabemos; pero en la salsa, en el diálogo está lo principal en esta clase de obras, con las cuales únicamente se pretende encontrar la caricatura. La música, de Ohapí, tiene un cómico intermedio que dirige con mucha gracia el gran Ontiveros y que está perfectamente ajustado á la vis cómica y dentro del ambiente guasón de la obra. El dúo que cantan muy bien Matilde Pretel é Isabel Brú y el del primer cuadro, llevan la marca del cosechero. Manolo Rodríguez, como dicen los académicos de la Arganzuela, hizo de reir las tripas, y puso en juego todos sus resortes de actor cómico para dar animación constante al personaje. Carreras, Fernández y Oarrión quedaron como buenos. Y que siga la racha. Fatogro ias Framen