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H a sido y es el p r i m e r h o m b r e de Estado de su nación. Desde que en 1870 comenzó su privanza, tuvo talento bastante para comprender que era preciso transigir con los extranjeros y admitir á todo trance sus progresos. A él se deben la primera concesión para explotar minas de carbón de piedra por los procedimientos europeos, el proyecto y ejecución del primer ferrocarril chino, ó sea el de Tien- Tsin á Pekin, la fundación de la poderosa Compañía de navegación á vapor de mercaderes chinos, el plan de transformación completa del Ejército y de Ja Marina, organizando ambos institutos con arreglo á los últimos adelantos, plan que tuvo escaso éxito. H a d a d o durante su larga administración señaladas p r u e b a s de clara inteligencia, de extraordinaria sagacidad y de habilidad suma para sortear laa muchas situaciones escabrosas en que se h a encontrado. Con m á s exageración que fundamento, porque no h a y términos racionales de comparación entre ambos personajes, se h a calificado á Li- Hung- Chang de Bismarck chino. Su influencia, su autoridad, su ascendiente, su poderío, eran tales y t a n omnímodos, que no obstante h a b e r en P e k i n u n departamento ministerial compuesto de diez consejeros supremos, llamado el Tsung- li- yamen, cuyo especial cometido es el de entenderse con los representantes extranjeros y ventilar con ellos las dificultades pendientes, como raro se p u e d e contar el caso de que u n jefe de legación haya entablado con el gobierno chino alguna negociación v e r d a d e r a m e n t e seria ó importante sin consultar p r e v i a m e n t e el asunto con el gran virrey de Pe- Chili. Los tratados de China con el J a p ó n con el Perú, con E s p a ñ a y con otras varias COMANDANTE CHINO potencias fueron directamente concertados con Li- Hung- Ohang, y él fué quien D E L F U E R T E DE T A- I mantuvo y llevó á feliz éxito las espinosas negociaciones con el e m i n e n t e sinólogo Sir T. Wade, ministro inglés e n Pekin, para la celebración del t r a t a d o de Tche- Fu con la Gran Bretaña. E n u n a de las alternativas de la guerra chino- japonesa cayó en desgracia, siendo destituido, degradado de todos sus honores y encausado. Pero u n a vez h e c h a la paz, el Gobierno pronto h u b o de reconocer que, si se habían de m a n t e n e r buenas relaciones con las potencias extranjeras, L i- H u n g O h a n g era un h o m b r e absolutamente necesario, y en tal concepto fué destinado de virrey á Cantón. El telégrafo nos anuncia que h a sido llamado con urgencia á- j Pekin. Es de d e s e a r q u e su llamamiento no re sulte demasiado tardío. El sitio en que el río Pei- ho se acerca más á fiu i Pekin se llama TungChau, y es u n a ciudá d de 400.000 almas, con importantísimas facto S? rías europeas, q u e el telégrafo nos h a dicho haber sido incendiadas por los b o x e r s El traí yecto h a s t a la capital se hace á caballo en dos horas, y en doble tiempo yendo en silla de manos. A mitad j u s t a VISTA DE PEKÍN DESnE EL PUENTE DE LOS MENDIGOS de camino se encuentra la aldea de Pa- li- kao, d o n d e el general Montauban, jeje del cuerpo expedicionario francés en la guerra entablada en 1860 entre Francia é Inglaterra aliadas contra China, obtuvo u n a completa victoria sobre las tropas imperiales que intentaban cerrar el paso á Pekin. E n la madrugada siguiente al día de este triunfo, u n a s cuantas compañías de zuavos con otras de la legión extranjera y algunos jinetes, se separaron, sin dar cuenta á nadie, del grueso de la división francesa, y t o m a n d o por guía á u n desertor chino, flanquearon las murallas de Pekin, y en pocas horas se pusieron sobre Ya- ming yuen, ó sea el palacio d e verano de los celestes emperadores, e n t r a n d o á saco limpio aquella su mansión favorita, y haciendo un inmenso botín de objetos de arte, magníficos bordados, ricas telas y enorme cantidad de p i e d r a s preciosas, reunido todo allí y atesorado dur a n t e largos años por la corte imperial. El emperador Napoleón H I no sólo hizo merced al general Montauban del título d e conde d e Pa- li- kao, sino que asimismo de u n a parte muy principal del botín que los soldados tuvieron á bien presentar á su jefe. El telégrafo, cuyos informes, dada la confusión que hay en los t a s u n t o s de China, h a b r e m o s de poner con frecuencia en cuarentena, i nos h a dicho que el obispo de Pekin se había conduci mente, encerrándose en la catedral católica del Norte co de cristianos chinos y algunos soldados franceses, resu (á viva fuerza y á todo trance el ataque de los boxers. El prelado que rige la diócesis católica de Pekin es monseñor Alfonso Favier, de nacionalidad francesa, y p e r t e n e c e á la Congregación de P a d r e s lazaristas. E n él resplandecen las virtudes del varón evangélico, á la p a r que las dotes de u n cabal í h o m b r e de m a n d o Propagandista acérrimo, orai dor elocuentísimo y escritor infatigable, es a l mismo tiempo arquitecto m u y distinguido. Al P Favier estuvo confiada la construcción de la casa- legación de España, que es una de las m á s bellas edificaciones de P e k i n así como el ilustre constructor una de las figuras más sobresalientes de la sociedad europea en la capital del imperio. TiBaRCio R O D R Í G U E Z EXMINISTRO PLENIPOTEr CIARIO DE ESPAÑA EN OIÍINA FACUADA DE LA CATEDBAL DE PEKÍN QUE INTENTARON INCENDIAR LOS ROXERS