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D. PRÁXEDES M, SAGASTA EN BLANCO Y NEGRO Algunos días há, y acompañado por sus distinguidas hijas la señora de Merino y la viuda de D. José Sagasta, visitó nuestra casa el ilustre jefe del partido liberal. La tarde era de prueba por el calor bochornoso que pesaba sobre Madrid y por lo mal ventilados que estaban casi todos los comercios madrileños! ISÍo es esto decir, ni mucho menos, que sus dueños los hubieran cerrado, aunque lo parecía. Seguramente en todas las trastiendas se hablaba con verdadero elogio del paternal Gobierno que afortunadamente rige los destinos del país. D. Práxedes llegó á nuestra casa á las cinco y media de la tarde, pudiendo notar en todas las calles del trayecto que los comerciantes habían adoptado cuidadosas prevenciones para librar sus géneros de los rigores de un sol de justicia, y aprovechando ese dato para cuando vuelva á encargarse del Gobierno, seguramente maduraría camino de esta casa una real orden prescribiendo el uso obligatorio de los toldos. Apenas se apeó del carruaje y entró en el patio de máquinas, dirigióse con paso Juvenil hacíalas que se hallaban funcionando, haciendo repetidas preguntas, lo mismo al director y redactores del periódico que á los maquinistas y operarios, acerca de las tiradas en color. El suyo en aquel instante era excelente, y aunque la noticia no suene muy bien en los oídos de los ministeriales de bajo vuelo, diremos para satisfacción de la plana mayor silvelista, que el ilustre jefe del partido liberal semeja remozado y aun robustecido por la higiene de la oposición: comer bien, dormir bien, paseos por la Moncloa, y nada de preocupaciones. Lo único que, según parece, le ha prohibido el médico á D. Práxedes, es que abuse de los cigarrillos de papel, prohibición que después de todo nos imponen todos los médicos á todos los sanos en cuanto abrimos la boca para quejarnos de algo echando humo. El Sr. Sagasta, como todos los verdaderos fumadores, obedece á su módico dejando la petaca en casa y pidiendo un cigarrillo al amigo más próximo. En este detalle sin importancia ven muchos liberales una confirmación de que el insigne periodista D. Andrés Mellado será ministro del primer, gabinete fusionista. Sucesivamente fué recorriendo el jefe de los liberales todos los talleres y dependencias de BLAKOO Y KBGRO sin dar la menor muestra de cansancio ni prescindir un momento de su amabilidad y su cayada. Los operarios quedaban encantados de aquel simpático señor que les hablaba con tan atractiva familiaridad, y que dentro de poco, según todas las presunciones, les podrá nombrar gobernadores civiles. Terminada la minuciosa visita á cuanto encierra para el trabajo la casa de BLANCO Y NEGKO, D Práxedes aceptó un sencillo refresco en la terraza, y allí se obtuvo la fotografía que encabeza estas líneas. Cerraba ya la noche cuando nos abandonó el jefe del partido liberal, dejándonos gratamente impresionados por su afectuosa amabilidad, y yendo él muy satisfecho de haber permanecido tres horas entre españoles que en los ciento ochenta minutos no le habían hablado una sola palabra de política. Cuando vuelva al poder y quiera hurtar el cuerpo y el espíritu á la fatiga gubernamental, ya lo sabe, en la terraza de BLANCO Y NEGKO hay siempre para él refrescos, cigarrillos y vaga y amena conversación. Esperamos impacientes la repetición de su visita. Fctog. Frameii.