Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Aaí como de estudiante se vio obligado á sostener heroica lucha con la pobreza, una vez médico, apenas tuvo que esforzarse para abrirse camino. Unas oposiciones brillantes, aunque sin éxito, á una plaza de médico de hospital, y la intervención afortunada en dos ó tres casos difíciles de cirugía, le proporcionaron reputación rápidamente, y con ello clientela más que suficiente para vivir con desahogo. Sería impropio del carácter de este periódico que hiciera yo la relación de los triunfos que dieron pronto al Dr. Rubio una gran autoridad. Baste decir que las operaciones más arriesgadas y atrevidas fueron introducidas por él en la práctica de la cirugía- española. En 1868 fundó en Sevilla la Escuela libre de Medicina, y en 1880 el ofj i S r R o m e r o R o b l e d o p u s o á s u d i s posición uno de los pabellones del hospital de la Princesa de Madrid para que fundase en él su Instituto de Terapéutica operatoria. La reputación que el doctor Rubio había ya alcanzado en esa fecha, el prestigio de que gozaba, atrajeron á este centro multitud de cirujanos jóvenes, deseosos de completar sus es. 4 tudios bajo la dirección del eminente maestro; y hasta la fundación del nuevo Instituto en la Moncloa, allí han recibido enseñajjza y desenvuelto sus aptitudes, capacitándose para el cultivo de distintas especialidades, buen número de los que hoy figuran como profesores distinguidos. I I S 1 1 I 1 I I I S I M. iNI I lA Del nuevo Instituto de la Moncloa podría decirse, si no pareciese impropio el calificativo, que es una monada No parece un hospital, sino una finca de recreo. Oonstitúyenle varios hotelitos blanquísimos, que desde lejos hacen el efecto de pequeñas casas de campo. La Moncloa, elevada considerablemente sobre los terrenos inmediatos, es un verdadero tpuerto de cielo dando á e. -ta frase significación análoga á la que tiene la de puerto de mar domínase i- desde la Moncloa espléndido paisaje de lo más bonito que puede ser contemplado en los alrededores de Madrid, y allá á lo lejos, la sierra de Guadarrama con sus picos azules y blancos cierra el horizonte. Tal es el sitio donde está emplazado el hospital de D. Federico: todo t en él es bonito, limpio, agradable; allí los enfermos graves reciben UNA SALA DE LA E N F E R M E R Í A asistencia, y los que no, son reconocidos en los consultorios y sujetos al plan conveniente. Pero todavía no satisfecho el doctor Rubio, ha fundado una nueva institución: la Escuela de enfermeras de Santa Isabel de Hungría. Y ha creado un órgano de publicidad importantísimo en la Revista IberoAmericana de Ciencias Médicas, de la cual van publicados cuatro números, y que tiene ya circulación bastante para vivir vida Medalla c o n m e m o r a t i v a de propia, y un presBUS bodas de oro con l a l l e dicina, dedicada a l D r E u tigio que hace taio por los profesores del muy solicitada Instituto Terapéutico. su lectura. J. JOSÉ V. MONTENEGRO PERSONAL MÉDICO, AYUDANTES Y E N F E R M E R O S DEL I N S T I T U T O Fotografías Ajenjo