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LA PRIMERA DE ABONO Ya pasó la famosa verbena que Dios envía la primera de abono de la temporada, pues hay mucha gente de buen humor que se abona á las verbenas como á las corridas de toros, y no pierde una, desde la clásica de San Antonio de la Florida hasta la de la Paloma, que es de las que tienen más cartel. Nosotros, como decía el del cuento, no comeremos, pero en cambio nos reímos mucho. Risa para todo el año, que dicen los que van pregonando almanaques por las calles. Apenas SAN ANTONIO DE LA FLORIDA hemos dicho adiós á San Isidro en la Pradera, salimos á recibir á San Antonio en la Florida, y entre verbenas, corridas de toros ordinarias y extraordinarias dos ó tres veces por semana, vamos tirando del carro de la vida divirtiéndonos á todo foro, según frase de un amigo mío, ya que hemos convenido en que la vida es cosa fugaz y pasajera. Hasta la misma naturaleza es tan generosa con nosotros, que nos proporcionó un eclipse total de sol con el exclusivo objeto de que tuviéramos un día más de juerga. Y como ver, no hay nada que ver en las verbenas: rosquillas que vienen á pie desde San Isidro; buñuelos y churros al estilo de Andalucía; fonógrafos públicos á diez céntimos la audición, con derecho á adquirir una enfermedad en los oídos; tíos vivos, y sujetos más vivos todavía que se, llevan los relojes que pueden; tiro al blanco, con premios de cajetillas infumables y caramelos de los Alpes y de los Apeninos; figuras de cera, con la indispensable María Antonieta en Ja guiltotina y la reproducción de algún crimen espeluznante. Como decía él gitano oyendo un sermón de Pasión: ¡Todo lo mismo que el año pasado I Bien es verdad que todas las mañanas se hace el relevo en Palacio, y siempre hay numeroso púMico que acude con una puntualidad envidiable. En las verbenas, el público y los aficionados se pueden dividir en tres grupos: el primero lo forman las personas serias, que toman tranquilamente un coche por horas y pasean sin alardes de ostentación por la verbena mirando con aire superior á la concurrencia; el segundo, compuesto de gente alegre, que asalta un modesto simón en número de seis ó siete, de los que el más atrevido se apodera de las riendas, porque se las da de saber ALEGRÍA POR JIORAS guiar como nadie, y al llegar á la romería, si no han volcado antes, empiezan con los tangos y similares flamencos, ó con Marina) si alguno de los socios se siente tenor; y entre una copita y otra cepita, porque generalmente pintan copas, y el alborotar de las coplas y lo cargado de la atmósfera, vuelven á Madrid sin saber á punto fijo cómo se llaman de segundo apellido. KI tercer grupo es de infantería; cuando más, en comLO MEJOR DE LA VERBENA