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NUESTROS PERIODISTAS La prensa es un gran elemento revolucionario, aun cuando ya en nuestro país no haya revoluciones. Cansada de arrojar turbas á la calle, ó impotente tal vez para tamaña empresa, quédale todavía poder bastante para conseguir el resultado final sin el acto de fuerza; no provoca motines, pero hace ministros; no asusta á los vecinos pacíficos ensangrentando las calles, pero alcanza para los suyos carteras ministeriales. Ya, gracias á Dios, no hay algaradas populares (aunque no sería discreto asegurarlo mucho) ni estalla cada día un pronunciamiento, pero las fábricas de papel que envían á los periódicos de gran circulación bobinas de papel continuo, podían anunciarles la remesa diciéndoles: Ahí van unas cuantas. barricadas. D. Rafael Gasset, aparte de sus méritos propios, que son muchos, ha llegado al Ministerio en concepto de representante de la prensa, y como ésta, según he dicho, es eminentemente revolucionaria, ha llevado al señor Gasset al Gabinete á la edad juvenil que tenían cuando juraron sus cargos casi todos los ministros salidos de la Revolución, y á la misma edad que contaba al morir el hijo de Dios, que tan gran revolución trajo al mundo obedeciendo el altísimo mandato de su Padre. Ser ministro en nuestro país, ya de un Gabinete conservador, ya de un Ministerio liberal, es cosa fácil. Todo estriba en no morirse hasta después de los setenta años. Lo difícil es llegar al Ministerio á los treinta y tres como el Sr. Gasset; para esto se necesita, aparte de relevantes aptitudes personales, encarnar un gran movimiento de opinión ó apoyarse en las apariencias de ese gran movimiento, apariencias que nadie finge con tal primor como la prensa, nuestra excelente madre. D. Rafael. Gasset ha sido uno de sus hijos predilectos; bien es verdad que él le ha consagrado siempre devotísimo culto. ¡Cuántos como él, dueños de una posición brillante y con medios sobrados para procurarse todos los placeres y todas las comodidades de la vida, la hubiesen abandonado! El Sr. Gasset, lejos de abandonar el periodismo, ha querido que éste sea un factor nacional activo y desinteresado. Fresca está en la memoria de tas gentes aquella hermosa campaña de caridad hacia los repatriados, debida á su iniciativa, campaña que vale por muchos artículos y aun por muchas y muy acertadas y muy rápidas informaciones. Obra fué de su generoso espíritu, y obra además de un periodista, profesión ó cualidad que lleva de tal modo en la sangre el exdirector de El Imparcial, que aun se le sobrepone en las mismas funciones de ministro. Hormigueábale en el cuerpo un artículo contra las Cámaras de Comercio, y no sosegó hasta publicarlo en la Gaceta, periódico al fin, aunque de muy pequeña circulación actualmente. Apareció la langosta en las llanuras de la Mancha, y el ministro de Agricultura corrió á informarse por sí mismo de tal plaga, como si le hubiesen nombrado al efecto corresponsal de cualquier periódico ¡Siempre el periodista achicando al ministro! Correcto en la indumentaria, afable en el trato, apuesto, joven, rico, consejero de la corona, ¿qué le falta al Sr. Gasset? ¡Quién sabe! Es posible que en medio de los esplendores un poco falsos de la vida ministerial, se acuerde nostálgicamente de las veladas trabajosas del periódico, y sugestionado por esas añoravzas, al tender la mano al director de Obras Públicas Sr. Alzóla, le llame afectuosamente amigo Troyano Fotog. Fransm, hecha expresamente para BLANCO Y NEOBO