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FIESTA DE BLANCO Y NEGRO EN HONOR DE M R Y MAD. FLAMMAKION EL EMINENTE ASTRÓNOMO EN MEDIO DE UN GRUPO DE INVITADOS Fotog. Framen un valioso recuerdo, escribiendo en el álbum de la Dirección las frases de despedida que transcribimos, y que con toda el alma le agradecemos. Obsequiado aquella misma noche e n el restaurant de L h a r d y Mr. Flammarion por la prensa madrileña y muchos de sus admiradores con un suntuoso banquete organizado admirablemente por nuestro querido colega El Imparcial, partió al día siguiente en el sud exprés para París, mostiándose emocionadísima su distinguida señora al estrechar las manos de cuantos bajaron á despedirles. El director de BLANCO Y K E G R O le ofreció u n ramo de flores, manifestando la espiritual dama que su mejor deseo sería conservar en París todas las flores con que se le h a obsequiado en España, para recordar, contemplándolas, el hermoso sol de nuestro país, que con sus rayos las produce t a n a b u n d a n t e s y t a n bellas. De todas suertes, las impresiones que de n u e s t r a nación llevan Mr. y Mme. Flammarion no pueden ser para nosotros más gratas. A pesar de la injusticia con que suelen tratar- nos muchos publicistas franceses, constábale al brillante literato que la cultura española alcanza nivel m u y superior al que la asignan generalAl auaentarine de Madfid, llena mi cora üti hondo mente aquéllos de sus compatriotas que en un rásentimiento de dejar el aol de Ei paila, las estrellas pido viaje por España, y deslumhrados sin duda de su. ciclo y las flores de sus campos. Jamás se borrará de mi memoria esta brillante por la luz de nuestro sol que t a n t o elogian, no pofiesta de la prensa con que me honra BLANCO Y dían fijarse m á s que en los rasgos demasiado acusaKEGRO, y próximo ya á partir, salado en este periódico, y desde su herniosa casa, á todos los que en dos ó demasiado pintorescos del carácter nacional, este admirable país del sol han renocado conmigo sin sospechar siquiera que al p a r de ellos poseyéralas grandes tradiciones de la hospitalidad y la himos otros m á s íntimos y más generalizados que dalguía españolas. nos colocan á envidiable altura entre los países cultos. Pues a u n poseyendo esa certidumbre, la impre sión recibida ha excedido á su creencia, y Mr. Camilo Flammarion, el poeta del cielo, como le h a llamado otra gloria nuestra, D. J o s é Echegaray, h a augurado repetidamente en sus conversaciones grandes venturas próximas para España. Si ese augurio se realizase, ¡con qué alegría recordaríamos la visita del poeta del cielo á la casa de BX. ANOO Y NBGKO, y con qué afán enviaríamos á su espiritual compañera todas las flores de la huerta de Valencia y d e los cármenes de Granada I JRÜá