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La calle del Almirante, que da nombre al aristocrático barrio del que forma principalísima parte el paseo de Recoletos, figuraba en el plano de Madrid allá por el año de 1700 con el nombre de Rinconada de San Cristóbal, que cambió por el que hoy lleva, cuando se edificó el palacio del Almirante de Castilla, duque de Medina de Río Seco, que después fué cedido por el duconvento de las religiosas Pascualas. Después, en época relativamente reciente, solares comprendidos entre esta calle y la de Doña Bárbara de Braganza, Brice estableció su circo de verano, donde se dieron á conocer artistas y gimnastas como el famoso Leotard, la hermosa miss Leona y el clown Toni- Grice. El paseo de Recoletos forma parte del aparato respiratorio de la capital, pues ya que hemos dado en llamar al Retiro el pulmón de Madrid, hay que reconocer que Recoletos tiene también derecho á formar parte del aparato respiratorio, por lo menos en clase de pulmón derecho, y tanto en invierno como en verano, es el sitio obligado para los madrileños que gustan del paseo y de pasar revista al mujerío. Recoletos es indudablemente lo que tiene más fisonomía de Madrid. El buen deseo, la voluntad de algunos h a parodiado la vida matinal de los puertos de mar y balnearios llamando playa al trozo comprendido entre la iglesia de San Pascual y calle del Almirante, sin estimar la diferencia de temperatura, pues en la playa de Recoletos no hay que contar con más brisa que la que se desprende del agua de las mangas de riego, n i más oleaje que el ruido de las enaguas almidonadas de las niñas que salen de misa y bajan con toda la marea de pretendientes y admiradores. Algunas veces se divisa en lontananza el palo mayor del papá, pero se dan muy pocos casos. P o r la noche el público es otro: mamas complacientes, niñas de poco pelo (social se entiende) y novios para quienes muchas veces los treinta céntimos de las sillas son u n problema. No falta en apartado rincón la consabida tertulia política presidida por alguno que ejerció el cargo de gobernador de Ciudad Real, y que, como es de cajón, encuentra malo todo cuanto se h a hecho en este país desde el día siguiente al de su cesantía, quejándose constantemente de la fortuna que elevó á tanto necio, estando él que hubiera sacado á la patria de apuros con importantes reformas que hubieran hecho de la Gaceta el periódico de mayor circulación de España. Cuando dan las doce en el reloj vecino, que es el del Banco, surgen como de poderoso conjuro sombras fantásticas de Rinconetes y Cortadillos, golferancia madrileña que va tomando puesto de preferencia en las sillas del paseo, acomodándose lo mejor posible para pasar la noche. Después, á las tres de la mañana, la playa ronca, y al ser de día cesa el oleaje. L a i s GABALDON Fotog. ÁseMjo