Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
doles conocido sino en la niñez (murieron los dos bastante jóvenes y casi á un tiempo; jamás supe pormenores, pues cuando sucedió mé ha Haba en casa de mi padrino) les consagré un culto. ¿Verdad que no se debe adorar á hombres ni á mujeres? Lo comprendo, lo comprendo Ya ves que no estoy (y llevó el dedo con furia á la sien, como para barrenarla. Este culto ¡qué funesto fué para mí! Si no es por él No, vale más que no haga reflexiones; que sólo refiera hechos. ¡Hechos secos, desnudosl- -Desde el día en que llegué á la casa antigua, quise dormir en la que había sido habitación de mis padres, y se conservaba siempre cert. 1 pero el mayordomo me objetó que amenazaba ru ii grieteadas las paredes, carcomidas las vigas, y acas- n i filtrada de agúala panera que caía debajo. Esto mf dujo á reparar aquella parte del caserón, por el des conservarla piadosamente. ¿Cuánto mejor- sfería dejar I. caéf? ¿eh? Las obras, hijo mío, no dan más que di- uu- tófe... ¡Cuestan, cuestan caro las obras! En fin, y l. i mé operarios, y ahí me tienes removiendo tablas i- -combros; Sólo que, á las primeras dé cambio, ¿qué pi- ii. irás que descubrí? Una trampa, con argolla de hierra. I ii i... i iie de mis padres de la misma cama. Y comunicaba i- m uri. i f caift. i por ella se bajaba á la panera, ó lo que fuese; al subiiTr. nu iii.ilili t. i. cho maldito? Maldito, sí. Carlos se detuvo, y Mariano, alarmado ya, observo qnc ligiTii- yoUis du sadjr rezumaban en su f reate y un poco de espuma asomaba al borde de los labios. ¿Por qué me miras? -prosiguió Carlos. ¡Si aún falta lo bueno! Ya llegamos al final Verás tú Yo quise bajar antes que nadie. ¡Y gracias á eso! Porque la gente es tan mal pensada Sabe Dios lo que creerían si no me adelanto, de noche, muy provisto de farol, á registrar aquella panera abandonada desde tantos años, y si otros ojos ven antes que los míos el esqueleto, derecho contra la pared, arrimado á la esquina. El esqueleto, allí, allí... ¿Comprendes tú? ¡Pero qué cosas pasan! El esqueleto Mientras Carlos repetía la lúgubre palabra, Mariano le miraba como sí dudase de la verdad de su narración. ¿Que he visto visiones? ¡Ay, hijo mío! ¡allí estaba, créelo! ¿Que no tiene nada, de particular -1 hallazgo? ¡Si ya lo sé! ¿Que en todas las casas de campo se encuentran así... esqueletos? Bien, rriente, admito la teoría Las teorías deben admitirse... Pero ya ves... allí! ¿Que si estoy cierto de que era un esqueleto, es decir, un esqueleto humano? ¡Vaya! Y conservaba restos del traje destruido y podrido por la humedad Aguarda, aguarda Ya sé lo que vas á preguntarme... ¿Que si era el esqueleto de un aldeano, de un pobre? ¡Quiá! No, no, reno! Ya ves qué rareza; qué inverosímil El esqueleto vestía de paño fino... y hasta encontré un reloj, una sortija- ¿Y no averiguaste? -interrogó Mariano con suprema ansiedad. Carlos soltó una carcajada rechinante. ¡Averiguar! ¡Pobrecito! ¡Tú sí que estás... Sólo faltaría eso: que me metiese en averiguaciones... ¿Soy tonto? ¿Soy infame? Nadie había visto el esqueleto sino yo. ¡Pues á suprimirlo! ¡Si vieses cómo llovía y tronaba cuando lo enterré en el monte, lejos, lejos, á cuatro leguas de mi casa! Escogí un día de temporal deshecho, para que no me sorprendiesen ni los pastores. ¡Qué remojón! Después tuve una fiebre reumática... pero sin delirio, ¿sabes? sin delirio... ¡Delirar no quería! Quedé muy abatido Y luego han dado en decir que estoy (el índice á la sien) y me han traído aquí... No saben que me encuentro divinamente. Como que vivo lejos de los esqueletos andantes, de los hombres... que son todos esqueletos Sólo siento una cosa (y Carlos hizo pausa y miró fijamente á su amigo) Que se te antojase venir Porque he charlado, he charlado... ¿y quién sabe si tú serás de los que cuentan las charlas? Al expresar esta duda, Carlos deslizó la mano hacia el bolsillo; su rostro se contrajo, sus ojos se inyectaron de Sangre y relucieron. con salvaje brillo. Y Mariano apenas tuvo tiempo de sujetarle é impedir que le asestase la cuchillada al corazón. EMILIA: PARDO BAZÁN D I B U J O S DE M É N D E Z BRINGA