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comentando el suceso y fijándose en las precauciones que el Gobierno adoptaba para prevenir cualquier trastorno. Las parejas de Orden público abundaban por todas las calles céntricas, como desearíamos que ocurriese en circunstancias normales, y en algunos puntos estratégicos se situaron varios números de la guardia civil de caballería, que afortunadamente no tuvieron motivo para entrar en ejercicio. La prensa diaria ha referido también que las tropas estuvieron acuarteladas, y el gobernador civil Sr. Liniers recorrió diversas veces las calles más importantes de la población dictando disposiciones á sus subordinados. Madrid, salvo en la Puerta del Sol, donde los curiosos se apelotonaban, siendo obligados ir t f PATRULLA DE LA GUARDIA CIVIL ESPERANDO LOS ACONTECIMIENTOS VALENCIA. BARRICADA EN LA PLAZA DEL MERCADO Fútog. V Barbfrá. Valencia á cada instante por los guardias de Orden público á circular, presentaba el aspecto que suele ofrecer los días de fiesta lluviosos: las tiendas cerradas, las calles casi desiertas y sin aparecer entre los escasos transeúntes masculinos la cara bonita de una madrileña. La población femenina se quedó aquel día en casa, y ésta fué) a úaica nota antipática del cierre de tiendas madrileño. Por desgracia, en otras capitales españolas la manifestación de protesta ofreció caracteres más lamentables. En Valencia, Barcelona y Sevilla principalmente, el acto del comercio dio ocasión á que se agitaran las pasiones, y ciertos elementos que, aun simpatizando sin duda con ellas, no pertenecían á las clases mercantiles, produjeron trastornos y desgracias. En Valencia hay que lamentar la muerte de un obrero, y en Sevilla fueron asistidos en las Casas de Socorro más de cuarenta heridos y contusos. La capital andaluza sufrió durante algunas horas las consecuencias de las perturbaciones del orden, y los faroles del alumbrado, los bancos y los árboles de los paseos, las casetas de consumos. los tranvías y algunos edificios, experimentaron graves desperfectos. Fué preciso sacar á las calles fuerzas de infantería y caballería que aseguraron el orden, el cual, por fortuna, se restauró en toda la nación, y ojalá que dure largo tiempo. La idea tantas veces acogida y tantas veces aplazada de dar digna sepultura en tierra española á los cuatro varones ilustres que por vi- V i C I E R R E DE TIENDAS EN SEVILLA. DESTROZOS CAUSADOS POR LAS T U R B A S KN EL PASEO DEL SALVADOR Fotnq. Fernando Dmz. Semlln