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PITOS Y BOTIJOS Ahora que está de moda dirisjirse á los periódicos, como quien solicita informes de una agencia, para preguntar quién fué el primer hombro de Estado que tomó rapé, ó quién fué el primer empleado que entró temprano en la oficina, ó por qué á los espárragos se les llama pericos y, así sucesivamente, no estaría de más averiguar cuándo y quién inventó el pito, instrumento que tan activa parte ha tomado en la vida de todos los pueblos; y hasta siguiendo la corriente de información, podíamos hallar el origen, el por qué de la frase Fulano no toca pito ninguno en este asunto luego ya se reconoce por lo menos una clase de individuos incapaces de tocar pito, sea de la clase que fuere, y éste ya es un dato muy importante. Sin embargo, algo podemos adelantar respecto á los primeros tiempos, á la infancia de! pito, y para ello tenemos que remontarnos á los pastores celtas, miiy anteriores á los pastores protestantes, que entretenían sus ocios campestres entonando con un pito hecho de caña aires naturalnrente pastoriles, en tanto el rebaño buscaba en los añojos pasto abundante. De la misma época es el descubrimiento de la flauta, y sin duda alguna se dieron los pastores indistintamente al uso de uno y otro instrumento, puesto que el fabulista dijo: Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos. Que el pito es eminentemente pastoril, lo justifica aquella poesía llamada bucólica, las admirables églogas de Garcilaso de la Vega, que nos pintan á las zagalas y á los pastores oliendo á opoponax y amándose románticamente, arrullados por el m u r m u r a r del árroyuelo, el trinar de los pájaros y el poético balido de los corderos. Pero el pito abandonó con el pastor la poesía, y se hizo más práctico, se unió al tambor, y en colaboración empezó, á ganarse la vida por los pueblos, en danzas, bailes y romerías. Algunos, sin embargo, no le conceden valor ningun o es muy frecuente oir íso me importa un pito pero en cambio otros se lo conceden todo, y cuando un tenor de facultades canta brillantemente, atacando poderosos agudos, dicen: i áya un pito que tiene! lo que demuestra su valor. Decía en eF comienzo de N, S 2 -3! i