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¿A. V 3 AUGUSTA- VICTORIA D E ALEMANIA Por SUS cualidades de mujer, la esposa de Guillermo II es tan digna de la fama como por su condición de emperatriz. Desde muy niña comenzó á demostrar la bondad de su corazón y la dulzura de su carácter. En 1875, contando diecisiete años, paseaba una tarde por las cercanías del castillo de Primkenau, hermosa propiedad adquirida por su padre el duque Fede rico, cuando encontró á una niña pobre que sentada en el ribaao del camino lloraba aniargamente. Acercóse á ella para saber lo que le ocurría, y al enterarse de que su llanto era producido por el dolor que le causaba una astilla que se ¿abía clavado en un pie, arnodillóse ante la muchacha y con uno de los alfileres de su prendido extrajo cuidadosamente el trozo de madera que tanto mortificaba á la infeliz. Hechos como éste, que son frecuentes en su vida, demuestran la bondad de sus sentimientos. El origen de sus amores con el heredero de la corona imperial es interesantísimo. Invitado el príncipe Guillermo para cazar en el bosque de Primkenau, distancióse algún tanto de los que formaban la partida, y al retirarse, cansado de vagar inútilmente por aquella intrincada selva, encontróse á la heirmosa joven que dormía sobre una hamaca. El príncipe la contempló extasiado, sintiendo profunda admiración por la belleza de la princesa, admiración que bien pronto se convirtió en amor awliente, al que la joven correspondió con toda su alma, y que bendijeron sus padres. Siete hijos han alegrado hasta ahora al feliz matrimonio; la emperatriz, que los ha criado, cuida de todos como madre amantísima y celosa. En palacio se madruga mucho. Los emperadores suelen levantarse á las seis en invierno y á las cinco en verano, y juntos toman el desayuno, que se sirven por sí mismos sin el menor aparato de servidumbre. Alegre algarabía denuncia la presencia de los niños, que invaden en tropel la estancia para dar los buenos días á sus padres. El trato es cordialísimo, cariñoso, como el de una familia burguesa. Después dei desayuno comienza el trabajo; los niños tienen sus clases en el viejo palacio de Bellevue, y mientras asisten á ellas, la emperatriz consagra el tiempo á visitar hospitales y pobres para llevarles consuelos y alegrías. A las diez va en busca de su esposo y juntos dan un paseo, terminado el cual, reanúdase el trabajo de audiencias, consultas, correspondencia, etc. A la una se almuerza, y por la tarde la emperatriz visita los estudios de los artistas ó inspecciona los establecimientos públicos. A la cena suelen asistir algunos invitados de la mayor intimidad, y cuando los hijos se acuestan, la emperatriz está presente y no sale del dormitorio hasta después de haber dado un beso en la frente de cada uno. Es, como puede juzgarse por estos ligerísimos apuntes, un modelo de esposas y de madres, llena de virtud y de amor para su familia y de caridad para su puebJo, que adora en ella. E. CONTEEBAS Í: