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EL INVIERNO DE LAS MARIPOSAS Vuestro invernar es largo, profundo es vuestro sueño; desde el opaco Octubre, hasta el Abril risueño, yacéis en el sepulcro del germen que os da, ser; un germen invisible tenéis por breve fosa, mas s 9 abre cuando llama vuestra ala vagorosa, y al sol volvéis de nuevo los vuelos á tendeiv U Tú, blanca mariposa, voluble como un niño, que vences á la nieve, la lecbe y el armiño, y tienes la impecable pureza del altar: cuando la tumba rompas y escapes, rauda, de ella, paret eras el alma de un lirio ó de una estrella, ó espíritu que sale del cáliz, al alzar. III Tú, negra mariposa, más negra que el tormento: cuando de tu sepulcro te eleves hasta el viento como un insecto fúnebre de trémulo fulgor, simularás idea que vaga y que suspira, y un corazón no hallaudo donde ararse, gira vestida con los tonos de cuervo del dolor. Tú, la de verdes tonos, extraña mariposa, que al florecer de Mayo removerás tu fosa como esmeralda viva que lánzase á volar: tendrás del amplio bosque las bóvedas por tienda, y llenarán de espejos los lagos tu vivienda para que en ellos mires tus alas verde mar. V Tú, mariposa bella de clámide pajiza, que un ámbar luminoso te esmalta y te matiza y te hace forma leve con alas de marfil: cuando en Abril imites de Lázaro el ejemplo, será cuando las palmas ondulen en el templo, y entre sus arcos de oro revolarás gentil. TI Tú, la ideal y pura, la del azul ropaje, azul como el de estrellas nocturno cortinaje y azul como la niebla que arrastra el largo tul: así que tu sepulcro dé paso á tu hermosura, saldrás de tu mortaja volando hacia la altura, volando por los aires como una llama azul. VII Tú, la disciplinada que encanta los sentidos, que espléndida te adornas con irises tejidos y tienes las escalas completas del color: cuando fugaz desates los lazos de la muerte, te tomarán los, ojos que giren para verte, por un clavel errante que vuela en derredor. VIH Y tú, la Mariposa que llena las edades, la que las almas viste de eternas claridades, tú. Cristo, Mariposa caída de la Cruz: al quebrantar tu fosa los duros cautiverios, ascenderás bañando de amor los hemisferios con tus inmensas alas, que son ríos de luz. SALVADOR RUEDA DIBUJO DE REGIDOR