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Í LITERATOS EXTRANJIÍROS Si la gloria constituye la felicidad, Rostand debe de ser el hombre más feliz de Francia. Desde su revelación como gran poeta y gran autor dramático, s u n o m b r e es el m á s famoso en la literatura francesa y su obra la más elogiada. Por m u c h a s y muy grandes que hayan sido las penas de su calvario de artista, nunca serán de magnitud semejante á la compensación que la gloria le ha dado. Cuando la fama lo proclamó como el p r i m e r poeta d r a m á t i c o de su tiempo, á raíz de estrenar el Gyrano, R o s t a n d contaba treinta años. Había nacido en Marsella en 1868, y p a r t e de sus estudios habíalos hecho en París. A Reno Doumic cábele la gloria, si por esto puede alcanzarle algo, de haber sido su profesor de Retórica en el colegio Stanislas. La empinada cuesta de la notoriedad no h a debido ser para el joven poeta muy escabrosa. Hijo de un distinguido economista que disfrutaba regular fortuna, E d m u n d o Rostand no sólo no ha sufrido las privaciones inherentes al que no posee más caudal que su genio, sino que desde el principio de su carrera h a disfrutado el bienestar que quita á la lucha el cincuenta por ciento d e a m a r g u r a s y desilusiones. La gloria fué á sonreirle á su propio hotel de poeta rico, donde ya le sonreía el amor de u n a mujer joven y hermosa que desde los veintiún años compartía con él la vida y había alegrado su casa con dos hermosos hijos. La primera obra de Rostand data de 1890. F u é u n tomo de verses titulado Musardines. Después estrenó la pieza Bomanesques, que fué aceptada en el Teatro Francés en 1891 y no se representó hasta 1894, y que obtuvo u n éxito excelente. Un año m á s tarde, Sarah B e r n h a r d t estrenó en la Renaissance La Princesse lointaine, hermosa fantasía en qué la gran trágica obtuvo u n triunfo tan señalado como el del poeta. Su obra más celebrada antes del Oyrano fué la Samaritaine, estrenada en la Renaissance en 1897 con música de Pierne, y que causó verdadera impresión en el público. Después vino el Cyrano de Bergerac á consolidar su renombre de autor dramático de excepcionales méritos y de poeta inspirado y valiente, y por último L Aiglon ha unlversalizado su gloria en términos tales, q ie bien puede decirse que la figura de E d m u n d o R o s t a n d es hoy la más i m p o r t a n t e de cuantas brillan con fulgor propio en el a r t e dramático francés. No puede quejarse el poeta. La gloria, para tantos esquiva, h a sido p a r a él oportuna y espléndida. Le ha prodigado sn galardones más hrillatites, y á esa edad en que r e p r e s e n t a p a r a el que la persigue, m á s que la fortuna, m á s que la salud, m á s que la vida; porque se cuenta con entusiasmos para rendirle culto, y con hogar caliente y risueño que se enorgullece al recibirla Que la mayor felicidad del que la logra consiste en ofrecérsela á los seres queridos como homenaje del amor y la dicha E. OONTRERAS Y CAMARGO Foiog. Bornac