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los señores D. José Nogales, D. Manuel Chaves, D. José Muñoz San Román, D. Luis Lerdo de Tejada y D. José García Rufino. Obtuvieron accésit los Sres. Urbano, G. Rufino, Guerra, Caballero Infante, Sanz, Narbona, Pedregal, López Silvaí Rodríguez la Orden y Ruiz. Después de concedidas estas justas recompensas al talento, presentáronse los agraciados con los premios al trabajo y á la virtud: el obrero Francisco Jiménez Adorna y la sirviente María Josefa Alguacil. ¡Modesta, honrada y humilde aparición del pueblo entre tantas galas y hermosuras, que conmovió los corazones, arrancó lágrimas y fundió las almas en un espontáneo movimiento de la gran solidaridad humana, que se impone á pesar de todas las desigualdades sociales 1 Luego usó de la palabra el mantenedor de la fiesta, el insigne orador D. Segismundo Moret, el cual conserva aquella lozanía y aquella magia que inmortalizaron tantos de sus discursos. Es imposible, ceñido á los límites de esta crónica, extractar la brillante oración con que tuvo al auditorio suspenso de sus labios por más de tres cuartos de hora, copiar la belleza de las imágenes, el aticismo de la dicción, la facilidad de la palabra, el pensar hondo, el vivo sentimiento con que trazó el perfil del robusto obrero envejecido en el trabajo, y la figura casi borrosa de la mísera anciana respetable por su virtud, y trasladar el elocuente saludo que dirigió á la duquesa de Alba. Acabó diciendo; La hora de la tarde ha sonado; el sol se pone para muchos. La electricidad, esa verdadera antorcha del adelanto humano, alumbra la aurora del porvenir; y si ayer entre tinieblas rendíamos culto al ideal, la generación de mañana lo hará con esa brillantez de la naturaleza convertida en luminaria. Los aplausos interrumpieron constantemente el discurso del Sr. Moret, y repitiéronse nutridos, entusiastas, inacabables, al expirar en sus labios la última palabra. Y al terminar la fiesta, llevando en el cerebro la luz de tantas ideas y en los ojos el reflejo de tantas hermosuras, y oyendo á cuantos habían asistido á la solemnidad elocuentes y calurosas frases de pláceme para todos, y en particular para los Sres. Parlado, Bilbao y el secretario del Ateneo Sr. Peña, autores del decorado del teatro y de la organización de tan notable y brillante fiesta, bien podía repetirse con el gran poeta español: Si el. hombre es pequeño mundo, la mujer es breve cielo. JOSÉ DH V E L I L L A Fotograflas Fransen, hechas expresamenfe para TÍLANCO Y ÍTEGRO