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LOS JUEGOS FLORALES DE SEVILLA La metrópoli de Andalucía ha cerrado el día 25 de Abril el período de sus festejos primaverales con la celebración del certamen intelectual y artístico, dispuesto por el Ateneo en el teatro San Fernando. A los maravillosos esplendores de la Semana Santa, á la simpática y ruidosa; alegría de la feria, únicas y sin rivales en el mundo, ha sucedido la fiesta que bien puede llamarse del ingenio y de la hermosura, quizá de un gusto arcaico, pero que responde á los ideales eternos del espíritu, á las tradiciones de la raza latina, y que se ha implantado ya en los pueblos germánicos, habiéndose celebrado en Colonia, la ciudad del Ehin, Blumen- Spiele, presididos por Carmen Silva, la reina de Rumania, que ostenta la triple majestad de la corona, la belleza y el entendimiento. La vista de la sala resultaba un encanto: guirnaldas de flores y de ramaje, gallardetes y escudos, cubrían y exornaban los antepechos y barandillas de las plateas y de los palcos, y el escenario estaba convertido en un nuevo jardín de Armida, con arcos do flores que rompían en cascadas, formando un dosel delicadísimo y fantástico al estrado que habían de ocupar la reina de las ñestas y la corte de amor. Inmenso gentío se apiñaba en las localidades del teatro, y entre las guirnaldas de flores de palcos y plateas brillaban otras guirnaldas de hermosísimos rostros y arrogantes bustos de las damas andaluzas y forasteras que presenciaban la cultísima fiesta. Los bizarros colores de sus elegantísimos tocados, los matices de las ñores con que adornaban sus cabellos, y las mantillas blancas, de castizo abolengo, que recordaban aquellas garbosísimas españolas retratadas por G- oya, suspendían el ánimo; y contemplando tanta gentileza y donosura, venía á los labios aquella estrofa de la canción provenzal en la que, arrebatado el trovador, exclama: 0 h señora de mis pensamientos: prefiero ser vuestro esclavo á ser dueño de esclavosi Principió el acto con un breve y bien ordenado discurso del presidente del Ateneo, D. Francisco Pagés, y abierto el sobre que contenía el nombre del poeta premiado con la flor natural, resultó ser éste D. Miguel Gutiérrez Jiménez, catedrático del Instituto de Granada, quien delegó en el presidente el derecho de elegir la reina. Este proclamó á la Excma. Sra. Duquesa de Alba, la cuál, precedida de pajes y maceros y seguida de su corte, compuesta por las lindas y aristocráticas señoritas hijas de los marqueses de Nervión, de los condes de Santa Bárbara, de los duques de San Carlos, y de los de Alba, de Diosdado y de Moret, ocupó el estrado de honor. La reina de la fiesta distribuyó los premios á los autores laureados, que resultaron ser, á más del referido. LA SALA DEL TEATRO DURANTE LA FIESTA