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Gnn. nlS el pan con cl sudor de tu frente. L a aurora de otra vida lejana centellea rasgando de las sombras el apretado tul, y avanzan los intrépidos soldados de la idea como la luz avanza por el espacio azul. Is o anuncian su llegada tronando los cañones, ni excitan á la lucha redobles de tambor, y tiemblan, sin embargo, los viejos torreones, y vibran eii el aire quejidos de dolor. Porque cl i odrido mundo convertirán on ruinas los ecos do las fábricas, los ruidos del telar, los sordos y profundos rumores de las minas, los picos on la tierra, los remos en la mar. Eompieron los humildes las férreas ligaduras que les ciñó la h u m a n a brutal insensatez, y enérgicos demandan justicia á las alturas y piden que sus penas acaben de una vez. ¡Justicia, sí! la tierra nos brinda cuanto encierra; el sol reparte á todos la vida con la luz. Gocen, al fin, los hombres imidos en la tierra con las doctrinas santas del que murió en la cruz. E n vano es que á los ímpetus se oponga del torrente mortífera metralla del bárbaro cañón I No hay nada que avasalle la fuerza omnipotente del miserable esclavo qué pide redención! La aurora centellea; deslumhra ya los ojos el resplandor del día que pronto va á nacer; la humanidad entera recibirá de hinojos el beso de los rayos del nuevo amanecer. Que bajen los de arriba, que suban los de abajo, y unidos todos juntos en apretado haz, formemos las honradas legiones del trabajo, 1 y vibre en las alturas el himno de la paz! SiSESio DELGADO nriiujo m; cn. i.