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ANTES DE LA CORRIDA La primera corrida de la teraporada es siempre. la de mayor emoción para el público y los diestros que la torean. P a r a aquél, porque después de larga y forzosa vacación arde en deseo de ver sxi espectáculo favorito; para éstos, porque vuelven á la faena, al peligro constante, y con la primera corrida terminan los agradables días pasados en la tranquilidad de la casa de campo, al lado de los padres, de la mujer, los cuales al verles colocar en su equipaje los trajes de luces y abandonar el Cortijo ante e l anuncio de la primera corrida, sienten de nuevo las angustias, las zozobras, tan sólo calmadas por el simpático papel azul del t e l e g r a m a que dice: Sin novedad. Mazzantini, que este año vuelve al ruedo madrileño, donde tantas simpatías cuenta, pasa tres ó cuatro meses del invierno en su magnífica quinta del P u e r t o de Santa María, dedicado por completo á la vida de campo, hasta que llegan los días de primavera y con ellos el comienzo de la temporada, y entonces regresa á Madrid, donde sigue ejercitando y desarrollando su fuerza en el juego de pelota, girnnasia la más perfecta, porque da á los músculos proporcionada elasti cidad y firmeza. E n días de corrida se levanta á las ocho de la m a ñ a n a y da u n paseo hasta las diez ó las doce, que vuelve á su casa y almuerza frugalísimamente, r e g l a que observan casi todos los toreros, quienes generalmente no hacen una buena comida hasta después de terminada la fiesta. A las dos y media Mazzantini c o m i e n z a su toilette, hora en que le sorprendimos c o n la MAZZAHTIJSI VISTIÉNDOSE investigadora placa fotográfica y en el momento que su criado le trenzaba l a coleta; en SÍ toilette, que Mazzantini hace escrupulosamente, cuidando con refinamiento exquisito los menores detalles, emplea una hora, transcurrida la cual el cascabeleo de los caballos de u n a jardinera a n u n c í a l a llegada de la cuadrilla, que viene á recoger al matador. Mazzantini extiende sobre sus hombros el rico capote de paseo, y al poca rato la jardinera s e confunde en la larga caravana de coches y ómnibus que, atiborrados de gente, se dirigen al circo taurino con la alegría de un sol que casi siempre es el primero en no faltar á la corrida. JOEGE FLOEIDOR Fotografía Fianstn, hecha para BLANCO Y XEGRO