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no menos hermosa marquesa de Portago, la encantadora marquesa de San Luis, la preciosa heredera de los duques de Almodóvar del Río, la ideal señora de Castellanos, la espléndida hermosura de la marquesa de I olaños ¡Perdonad, ¡oh maridos! estas flores que lanzo, estos cumplidos á mujeres hermosas, porque á mi edad n o tienen estas cosas trastienda ni malicia, y esto no es requebrar, sino justicia! ¡A los toros! os regeneraremos ó no? (Oreo que no, sin ofender á nadie) Podremos ser invadidos ó inundados por algún pueblo más civilizado, pero menos sentimental que éste, porque ya los únicos sentimentales de Europa somos nosotros; pero pensar que los españoles deje ¡SAXOS Y SALVO. mos de hablar mal del Gobierno, creer en Dios á puño cerrado, jugar á la lotería y ver si hay hw e, eso no puede ser y no será, porque cada pueblo es como es, y se pueden variar las leyes, pero no se reglamentan las costumbres. Las buenas mozas de arriba van en sus coches con sus mantillas blancas, las. de abajo van con sus pañolones. J u n t o á los coches de las señoras irán las n, anuelas, jardineras, carromatos con banquetas y ómnibus, donde se meten á puñados y á saltos dobles ciudadanos de los que caben, y entre cuyos ómnibus hay siempre uno al que se le desprende una rueda para que caigan de p u n t a los diez ó doce puntos que van arriba. ¡A los toros! Y chascan las fustas, y gritan los zagales, y pasa triunfante el coche de la cuadrilla, y no hay nada comparable como animación, á esta animación de las primeras corridas del año. LA FLOK DKL BARMO ¡Adiós, Isidra! ¡Vayan ustés con Dios! ¡Viva el r u m b o! ¿Aónde están tistes culecaos? ¡En el 3! ¡A la fresca! ¿Y tu hombre? ¡Se me lo h a n eomío las moscas! ¡De salú sirva! Y allá en la Plaza se oye ya la música del Hospicio y la venta pública de lo que en otros pueblos sólo sirve para lavarse: ¡Eh! ¡eh! ¡los del agua! I No! ¡no! ¡no! ¡no! como dicen en aquella romanza de Boberto el Diablo; estas cosas no podrá suprimirlas nadie, so pena de levantamiento nacional, y es sabido que en E s p a ñ a nos levantamos todos tarde. Y si queda algo de español y madrileño, es sin duda esto del toreo y de su culto eterno. Y que es verdad, creo yo, porque todo se acabó, ¡y esto sólo no se acaba! LA ALEGRÍA DE LA PLAZA Como dijo el. inmortal poeta madrileño. Ayer á la iglesia, hoy á la Plaza, m a ñ a n a á la Comedia, á los sábados blancos, domingos grises, lunes colorados, martes lila, miércoles añil, jueves verdes y viernes con espinacas! jPaa; vobis. EüS- SBia BLASCO Fotografías Ascnjo é Irigayen