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joven pintor José Mongrell, premiado también en nuestro certamen artístico, y nuestro querido amigo y compañero Eulogio Várela. Merece E ¿Liberal por sus felices iniciativas el aplauso de todo el mundo. FX PÍrBLICO EN EL SALÓM PRINCIPAL, DE LA EXPOSICIÓN AMASÉ Fotog, Fianzen En la calle de Alcalá, en el lujoso establecimiento de muebles de los hermanos Amaré, han instalado estos reputados industriales, habilitando una magnífica sala cuidadosamente dispuesta, una Exposición de cuadros al óleo, á la que han concurrido nuestras mejores firmas en pintura y escultura. La iniciativa feliz de los hermanos Amaré abre en Madrid un mercado artístico que favoreceré seguramente la mejor adquisición de las obras. Entre los cuadros más notables, debemos señalar un hermoso Estudio, de SoroUa; Laguna veneciana, de Muñoz Degraín; TJna gitana, de Eei- rant; Primera salida de Don Quijote, de Moreno Carbonero; Matinée, de José Benlliure; Un gaitero, de Menéndez Pidal; y en escultxira, Blay y Trilles. En su villa natal de Eibar y joven aún, ha muerto el célebre Indalecio Sarasqueta, más conocido por su apodo de Chiquito de Eibar ó Aizpirichiqui, y proclamado constantemente rey del pelotarismo, deporte que le debe sus mejores tiempos de brillantez. Indalecio Sarasqueta había nacido para jugar á la pelota como Lagartijo para el toreo; nadie como él manejaba todos los útiles del pelotarismo, siendo jugador tan excelente á pala como á guante, á largo como á ble. Y todas estas excelencias dentro de su profesión las alcanzaba y reunía sin previo aprendizaje, como donadas por la Naturaleza, sin concurren cia del ejercicio ó el estudio. Esbelto, ágil, r i s u e ñ o siempre, el Chiquito de Eibar entusiasmaba á los públicos de los antiguos frontones vascongados por la seguridad, limpieza y elegancia de sus jugadas. Partidos que ya sus adversarios conceptuaban completamente suyos, los ganaba el Chiquito de Eibar arrollando á todos de pronto con una brillante arrancada, ó perturbándolos constantemente con ingeniosas y hábiles travesuras. El dinero de los eibarreses, que siempre estaba á su favor, fueran los que fuesen sus contrarios, era defendido por Indalecio como si se tratase de su propio peculio ó más aún, porque el Chiquito de Eibar, aunque no jugase nunca dinero suyo, siempre interesaba su amor propio y su legítimo renombre. Con él muere el pelotarismo como arte, quedando un deporte brutal ejercido para las emociones de las apuestas. El Chiquito de Eibar deja dos hijos, también pelotaris de excelente reputación. Es de desear que sean dignos de la memoria de su padre. EL CHIQUITO DE EIBAK