Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
PÁGINAS HISTÓRICAS K X F U L S I Ó H IDIE: L O S JTXJIDÍOS (14: 93) La prosperidad que habían logrado los judíos en España, prosperidad que les acompaña siempre en sus n e gocios, hasta que el exceso de la misma les procura destierros y persecuciones, había despertado bajo el reina do d e los Reyes Católicos u n movimiento de odio y animosidad contra la raza deicida. La imaginación del pueblo acusaba á los judíos de mil supuestos crímenes; decíase que robaban niños cris tianos para sacrificarlos, que cometían con la hostia consagrada los más indignos ultrajes, y como u n a buena parte de los israelitas dedicábanse á las profesiones de médico y boticario, se les acusaloa también de suministrar ponzoñas á los enfermos cristianos para concluir con ellos y quedarse señores d e España. Los Reyes, contemporizando con el clamor del pueblo, les impusieron su conversión al cristianismo, bajo las penas m á s severas; pero esta medida agravó la situación en vez de despejarla, pues fueron muy pocos los hebreos que llegaron á convertirse, y aun estas conversiones fueron de todos sospechadas, y más parecieron escarnio q u e abjuración de antiguos errores. Con esto subió el clamor público, y y a la permanencia d e los israelitas en España fué punto menos que imposible. Los judíos, escribe Prescott, advertidos de lo que se trataba, recurrieron á su habitual artificiosa política de atraer á su favor las voluntades de los soberanos; y al efecto comisionaron á uno d e los suyos para q u e ofreciese á aquéllos un donativo d e treinta mil ducados con destino á los gastos d e la guerra contra los moros. La negociación fué, sin embargo, bruscamente interrumpida por el inquisidor general Torquemada, que entrando precipitadamente en la cámara del Palacio en que se hallaban los monarcas dando audiencia al enviado de los judíos, y sacando u n crucifijo de debajo d e los hábitos, le alzó en alto exclamando: Í Judas Iscariote vendió á su maestro por treinta monedas de plata. Vuestras Altezas van á venderle ahora por treinta mil; aquí está, tomadle y vendedle. T Diciendo esto arrojó el crucifijo sobre la mesa y salió violentamente de la Cámara. Tal es el asunto del hermoso cuadro de D. Emilio Sala, t a n admirado por los inteligentes y tan festejado por la crítica. Los monarcas españoles firmaron el edicto de expulsión de los judíos en Granada el 30 de Marzo d e 1492.