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NUESTROS PERIODISTAS D. MANUEL TROYANO Poco sé yo de D. Manuel Troyano, pero no saben mucho los d e m á s Ocupando como h a ocupado siempre los primeros puestos en ios periódicos más popiilares de Madrid, ha sabido crearse esa impersonalidad tan cómoda y tan grata, que es como un hogar dentro de otro liogar. Pocos le conocen en la calle; ninguno le señala á su paso diciendo Ahí va Troyano y sin embargo, ese desconocido t r a n s e ú n t e de este Madrid, todo exhibición, m a n d a desde la primera columna de M Imvarcial en miles de voluntades, y con su pensamiento acciona millares de inteligencias. Cuando un lector ó cuando mil lectores del popular periódico exclaman ¡Hoy sí que dice verdades como puños El Im. parcial ignoran seguramente que el verdadero iba á decir Zaragozano por la fuerza de la locución es D. Manuel, el periodista insigne, sacerdote casi so litarlo del sentido común, que en cuanto cesa de ofi ciar y abandona la pluma, se funde en la multitud y desaparece en esta inmensa Troya de nuestros desas tres como un troyano más. mil 1- I ...fl I liiMMiV I notabilísimo articulista del periódico de mayor circulación de E s p a ñ a es andaluz, hijo de Eonda; pero es de los andaluces que oyen y callan, cualidad rarísima que debe sin d a d a á la contemplación de aquel temeroso tajo de su pueblo natal, que asombra los ojos y e n m u d e c e los labios. Troyano, temperamento eminentemente reflexivo y observador, calla casi tanto como suele callar D. Benito Pérez Galdós; pero si es parco de palabras, es codicioso de oídos ó de espíritu, pues su mayor encanto consiste en que le cuenten cosas. Cuando tropieza con esa golosina, su cuerpo, de líneas angulosas y rígidas, se r e m a n s a en curvas como diciendo: i Ahora sí que voy á gozar I y por cada cosa que D. Manuel oye, adivina ciento; y en la voz de su interlocutor percibe el timbre intenso del acento de la multitud. Por eso, alejado casi por completo del mundo político, h a s t a que una genialidad le h a llevado hace poco á las Cortes, por eso nadie como él h a dado en la hoja r r diaria una impresión t a n honda y verdadera del problema del día; los hombres que como Pérez Galdós y como Troyano callan mucho, oyen de una manera maravillosa, sobre todo las voces de las conciencias y las voces de la opinión. A las diez de la noche, casi con puntualidad matemática, entra el Sr. Troyano en la redacción de El Imparcial, hojea los periódicos y se dirige á su despacho. Una vez encerrado en éste, se hace un gorro de papel forma bonete, forma tricornio, lo que salga, se lo encasqueta, y á escribir. Terminado el artículo, espera que le presenten pruebas; las corrige, bromea ó escucha un rato las bromas de sus compañeros de redacción, tira el gorro de papel y se marcha á su casa á dormir. Honrado, íntegro, patriota, cariñoso, modesto, dormirá como un bendito, y los lectores de Eí Imparcial que al día siguiente lean el artículo de fondo brotado de su pluma, ¡qué lejos estar á n de pensar que aquellos conceptos tan sólidos y verdaderos, dichos de u n a manera tan brillante, han salido de u n cerebro que funcionaba debajo de u n gorro de papel I Sin embargo, el periódico n o es m á s que eso: un pensamiento creador y u n a hoja que se tira. J O S É DE EOÜRE CARICATURA, POR SANCHA