Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EL MAESTRO ENRIQUE LENS VIERA En esta hermosa pero no muy afortunada tierra de Galicia, donde brillaron en el arte musical Torres Adalid y J u a n Montes, los maestros Piñeiro, Braña- Muíños y Santos; donde nacieron pianistas como UUoa y Verea, y violinistas como Fernández Bordas, Curros y los Courtier, y cantantes como la Cepeda, Castillo y Maximino Fernández, se destaca vigorosamente la artística figura del compositor popular e s Viera, el continuador de las baladas de Montes, de las fantasías gallegas de Adalid y de las rapsodias de Santos. E s t e notable compositor y pianista todavía joven, pues sólo cuenta cuarenta y cinco años, nació en la Coruña el 17 de JSÍoviembre de 1854; ha producido multitud de obras que se cantan y ejecutan con aplauso unánime dentro y fuera de los lindes regionales. El mismo BLANCO Y N E G R O contribuyó espontánea é imparcialmente á su notoriedad y buena fama publicando, sin conocer al autor, el hermosísimo idilio A Nenita, que hoy se saben de memoria todos los aficionados á la música popular gallega. El maestro quiso corresponder á esta galante y delicada atención, y escribió el Dúo y Sálayos, con letra del inspirado J u a n Barcia Caballero, que han de saborear, con inusitado placer sin duda, los numerosos y asiduos lectores de aquella excelente y celebrada Revista. A los veintiséis años, y cuando Enrique Lens había escrito ya varias partituras para canto y piano, estrenó en el teatro de la Coruña la zarzuela en un acto En la playa, que obtuvo un triunfo riiidoso. Maximino Fernández, que la había estrenado, la hizo aplaudir después en todos los teatros de España. E n la ciudad de Huelva, patria de su mujer y donde residió algunos años, su nombre es conocido y respetado. E n el año 1881 le encargó la Sociedad Colombina Onubense un himno á Colón para voces y orquesta, que produjo un delirante entusiasmo en el público. Feliz y contento en tierra andaluza, no podía, como buen gallego, olvidar á la suya, y acometido de esa típica nostalgia que los catalanes llaman anyoranza y nosotros morriña y suidades, cantando con lágrimas en los ojos aquel cantar de Bosalía Castro, que es el resumen de nuestras aspiraciones en tierra ajena, Airiños, airiños, aires, airiños da miña térra; airiños, airiños, aires, airiños, leváime á ela el maestro Lens se vino con la amorosa y dulce impedimenta de su mujer y de sus hijos á beber su ardiente inspiración en la placidez de nuestras rías, en la tibia luz de nuestro cielo, en la melancolía de nuestros valles, en el eco de nuestras montañas, que todavía parecen repetir el grito de libertad de los celtas aborígenes desde el granítico dolmen de nuestros castras seculares. L a fama de sus éxitos, francos y ruidosos, le elevaron en Compostela al primer rango musical. E n t r e nosotros ejerce el cargo de director del Conservatorio regional agregado al Keal de Madrid, y es profesor en el Colegio de Ciegos y Escuela Normal de esta ciudad de Santiago, habiendo obtenido la cruz de Caballero de la Real orden de Isabel la Católica por la organización de una Colonia escolar y banda infantil. A estos méritos añade los de haber presidido varios Tribunales á oposiciones de plazas para bandas y orquestas y formado parte del jurado de multitud de certámenes instrumentales y de canto. Por encima de tantos méritos y triunfos, el maestro Enrique Lens tiene para nosotros otro mérito que á todos los demás supera y obscurece. Enamorado de su Galicia, cifrando en vivir y en morir en esta amantísima tierra todas sus esperanzas y deseos, ha desechado en los grandes centros otras más brillantes posiciones, y aún no extinguido el eco de los aplausos con que el gran Bubinstein premiaba al artista gallego que á su presencia ejecutaba la marcha La ruina de Atenas allá en el retiro de una fonda sevillana, prefiere que aplaudan sus cantares y halaguen su amor propio de artista las gentes de su tierra, los que bajo un mismo cielo y en el regazo de una misma madre saben cómo él sentir y llorar, reir y bailar al eco y al compás de sus cantos populares. ALFKBDO BBAKAS