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Todo cambió de pronto. Se aclararon las dudas al volar la infausta nueva, y una impresión profunda sintió el mundo de amargo desaliento y honda pona. Treinta mil combatientes, cien cañones, lo más florido de la tropa inglesa, rodearon á Cronje, y fué vencido ly así acabó la trágica epopeya! ¡Valiente hazaña, vive DiosI Lo extraño, lo grande, lo asombroso es que con ella parece á los que entienden de estas cosas decidida la suerte de la guerra. Los boers abandonan de repente cuanto fueron ganando en la refriega, se salva Ladysmith, avanza BuUer, peligra del Transvaal la independencia; Cecil Ehodes, salvado del asedio, demostrando un cinismo que subleva, se burla de la sangre que se vierte y la ocasión de la rapiña acecha. Los fríos, los flemáticos milores, porque a tres hombres los vencieron treinta se entregan al frenético entusiasmo, cliillan, bailan, se abrazan y se besan Austria, Alemania, Italia, felicitan por su triunfo á las tropas de la reina, y el Zar, con sus millones de soldados, del débil abandona la defensa, I y se para diciendo que no quiere crear dificultades á Inglaterra! Pero los pueblos no; que todavía late en la Iiumanidad la santa idea de la eterna justicia, y vibra el odio contra el brutal abuso de la fuerza. Y Dios, desde la altura, viendo al mundo de los impuros apetitos presa, su cólera reserva y su desprecio para los poderosos do la tierra. DELGADO nIDUJOS DB CILLA