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Knalteció los grandes méritos de éste 8. M. a lleina, felicitando calurosamente á su autor y preguntándole algunos detalles relativos á tan felicísima obra. El señor Moreno Carbonero ha empleado unos dos meses en concluirla, trabajando en ella todos los días y sin concederse la más pequeña tregua. Sirvióle para modelo de Rocinante un caballo de los que adquiere la empresa de la Plaza de Toros para la pica, y no pareciéndole ailn al artista bastante escuálido, le sujetó al régimen de a 3 uno que soportó en vida con harta resignación el mismísimo Rocinante. E n cambio, el individuo que le sirvió de modelo para la simpática figura del traqueteado Sancho Panza, debió de procurar g r a n d e s dispendios al artista, si, como pueden apreciar nuestros l e c t o r e s su oronda p e r s o n a l i d a d tuvo que estar sostenida, d u r a n t e los dos meses del trabajo, por una alimentación suficiente para que n o flaqueara ninguna de sus líneas ni desfallecieran sus bien logradas redondeces. lOon cuánta envidia le c o n EL CUAIMiO templaría Kocinante en el estudio desde el rigor de sus hambres y sintiendo las dolorosas punzadas de sus huesos! Muchas y muy grandes han sido las dificultades técnicas que el Sr. MorenoCarbonero ha tenido que vencer para la realización de su obra, y basta contemplar ésta para comprenderlo asi; pero no es preciso alardear de profecía para augurarle un éxito grande en ese concurso internacional, ai que todas las naciones enviarán obras de sus más afamados artistas. Nosotros, gracias al Sr. Moreno Carbonero, enviaremos, no un cuadro, sino un pedazo de patria. Ese pobre D. Quijote, ese infeliz Rocinante, á los cuales una aspa de molino levanta por los aires para dejarlos al golpe maltrecho al uno y al otro medio despaldado, tienen con recientes infortunios nuestros terribles semejanzas. S. M. la Reina a b a n d o n ó el estudio del Sr. Moreno Carbonero augurando á éste legítimos triunfos; nosotros creemos también en ellos, y aun profetizamos que los visitantes de la Exposición de París, después de los elogios al maestro, exclamarán durante la contemplación del cuadro con profunda y sincera piedad: ¡Pobre Don Quijote! Fotografiar Fran- z ii ¡j A. Cáw: as del CaMUo MODELO PAISA SANCHO PANZA