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Visten á la Justicia de m u c h e d u m b r e para enseñar que el juicio de un solo cerebro, aun siendo muy superior, y la sentencia de un solo corazón, aun siendo muy sano, son sentencias y juicios recusables, porque la pasión, que muere con lo muerto, se apodera de toda persona y toda clase social mientras tengan sangre fácil de encender y sentidos fáciles de turbar. El interés tuerce el sentimiento; el cariño seduce á la inteligencia; el temor acobarda al corazón, y todos juntos inficionan la conciencia. La muchedumbre, y entiéndase bien que es la m u c h e d u m b r e de un pueblo entero, es incorruptible: porque es todo y es nada, y ni teme, ni debe, ni paga, ni ama á nadie, r. i se interesa por nadie, puesto que siendo colectivos los amores, miedos é intereses, cada cual toca á poco en el reparto. Pueden todos los juzgadores y tribunales de la tierra absolver ó condenar. La m u c h e d u m b r e confirma ó anula, y en la conciencia pública queda para siempre ahorcado el que fué absuelto, y absuelto el que fué condenado. Visten á la Fortaleza de madre para mostrar que en ella se reúnen todos los atributos de esa gran virtud. idaquea el hombre ante la fuerza, desmaya ante el infortunio, vacila el valeroso ante la muerte, se rinde el más fuerte al sueño, el más sufrido al hambre, el más severo á la ambición, el más virtuoso al amor de la hermosura. Sólo una madre dando vida á un hijo, ó disputándoselo á la enfermedad, no se rinde ni al dolor, ni á la fatiga, ni al hambre, ni al sueño, ni aLtemor del contagio de la muerte. Wíí- í? V í 5 La mujer en tales trances no es un ser de blanda carne: es una estatua de purísimo mármol, ó más bien una imagen de la santa fortaleza. Y, por último, para que haya algo de burlesco y festivo en el Carnaval del cielo, porque si no, ni en el cielo sería Carnaval, visten á la Templanza de sabio ó de poeta, porque sólo ellos la ejercitan de grado ó por fuerza en este mundo donde la mies y el fruto del árbol son para los que viven en los valles abrigados ó en las llanadas de regadío. Nunca p a r a los que viven en las cimas peladas y desnudas de vegetación alimenticia. Y luego de vestir con tales distraces alegóricos á las virtudes, los coros de ángeles las pasean por la tierra para que el hombre loco del Carnaval aprenda cómo van vestidas las virtudes y el camino por donde h a d e seguirlas. EL CARNAVAL EN EL INFIERNO Si el Carnaval en la tierra es una fiesta de locos, el Carnaval en el infierno és una fiesta de sabios. Ya lo dijeron las Santas Escrituras en estos ó parecidos términos: Del festín de los locos hacen au feHín Ins cuerdos. Las legiones infernales hacen su agosto en Carnaval. Xo se piense que los diablos incurren en una vulgaridad aquí en la tierra muy propalada y repetida por los tétricos, que quieren asustar y meternos el alma en nn puño. Esa vulgaridad es la de creer que el diablo aprovecha las alegres Carnestolendas para las tentacione. s v asechanzas que llevan á la perdición. No. Medrado estaría el infierno si no tuviera más que esos tres días de cosecha!