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Cuando esta gacetilla se publique, los curiosos sabrán á qué atenerse. Mi papel de profeta es muy difícil, pero con la razón se acierta siempre. Si es verdad que el ejército de Roberts avanza sin tropiezos, -dude y tiemble, que esos triunfos brillantes y sin bajas se han pagado muy caros otras veces. GACETILLA DE LA GUERRA (U v J J Sííbaio díocisiete. ¿De qué escribo? j Momento inoportuno, aunque solemne, para hacer comentarios de la guerra que los de Orange y el Transvaal sostienen Ijlegau de Londres partes muy concisos que una impresión producen deprimente: ¡Kimborley está libre! ¡Freiich avanza y al paso encuentra resistencia débil! Y este rápido cambio en la cabeza que nadie explica y que ninguno entiende, cs ánimos aplana en todo el mando, una victoria borra cien reveses! El que más y el que menos da por lieclio que la campaña acaba prontamente; Roberts triunfante, Ivruger prisionero, Cecil Rliodes cubierto de laureles ¡Pero no puede ser! Los que su patria con tal pj rojo y decisión defienden no habrán abandonado sin combate sus trincheras corriendo como liebres. ¡Kimberley está libre! Y ¿cómo ha sido? Si líobcrts, atacando de repente, sorprendió á los bocis, ¿cuántos cañones cayeron en poder de los ingleses? Todo os borroso, extraño, inexplicable. Ayer ¡os sitiadores eran fuertes, y lioy parecen comparsas de teatro que por escotillón desajiarccen ¿Le cortará la retirada Cronje, dejándole avanzar impunemente? Dios me oiga y así sea. ¡Si no acierto, muérdanme ratas y los diablos llévenme! Sábado veinticrMtro. -Todii ia. no se puede sabor lo que sucede. Con los datos antiguos hecho á vuelo las campanas la prensa londinense, i y el War Office calla! y las noticias que llegan por conductos diferentes anuncian un desastre de los gordos ¡se repitió la trampa do otras veces! Cronje cercado, perseguido, á punto de rendirse ante Frencli, la cara vuelve, y son los vencedores perseguidos; de pronto Roberts la aureola pierde, y torna Kimberley á ser sitiado, y el decantado avance se detiene. En esta indecisión pasan los días; ¡Vaya unos generales de merengue! 11