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(ONTÍT El origen de esas recortaauras multicolores que constituyen el más bonito adorno del Carnaval, no se pierde en la noche de los tiempos, pero se lo disputan las naciones de tal manera, que es difícil puntualizarlo. Afirman los franceses que la idea se les debe á ellos, pero por su nombre y por la mención que al describir las brillantes fiestas de Niza y Roma h a n hecho muchos escritores, es de suponer que se debe á los italianos. En E s p a ñ a no ha comenzado á usarse hasta hace cuatro ó cinco años, pero tan enorme ha sido su éxito, que puede asegurarse que hoy es una de las capitales europeas en t que mayor consumo se hace. fj: Elemento indispensable del Oarnal val, presta al conjunto esa alegría y brillantez propias de la multiplicidad de colores, y es el adorno que más favorece á la belleza femenina. El confetti rojo realza la brillantez de una cabellera de azabache, mientras que el azul sienta admirablemente á una guedeja rubia. Kada más coquetón para el adorno femenino que un puñado de confetti que cae en menuda lluvia sobre las plumas y las cintas del sombrero, que se enreda en la gasa que cubre el rostro, entre los bucles del peinado, ó sencillamente sobre el busto adorable, cuyo ligero movimiento lo hace cambiar frecuentemente de sitio, pero sin conseguir que caiga. Cómplice de la coquetería, sugiere á su víctima graciosos gestos de impaciencia, de fingido disgusto con que las mujeres saben hacer realzar su belleza, haciendo brillar m á s intensamente el fuego de sus ojos y lucir con mayor encanto la gracia de sus facciones y la flexibilidad do su talle. Si de los pliegues, de los lazos y las puntillas saltan en proporción tan considerable que hace desaparecer bajo su dibujo caprichoso el rameado de la alfombra, la hermosa puede estar satisfecha: su triunfo ha sido enorme; y para atestiguarlo están allí aquellas recortaduras innumerables. Ko será tan franca su alegría si la llu ia multicolor apenas marca en el dibujo de la alfombra un ligero cambio, porque esto lo demostrará que no fué objeto de preferencias. líu la manera de lanzar el confetti puede descubrir un observador el carácter, los gustos, las costumbres, la educación y hasta los sentimientos del individuo. No puede dudarse que existe una notable diferencia entre el que lo arroja á puñados sobre el rostro de una muchacha, ó lo vierte de golpe sobre su cabeza, y el que lanzándolo al espacio sabe hacerlo caer en menuda lluvia sobre la persona que se propone sin hacerle sufrir la menor molestia. Lo primero es un disparo á quemarropa, lo segundo es una caricia. El confetti tiene detractores, pero tiene más partidarios. A la mujer en general, aunque le oigáis decir que le desagrada, no debéis dejar de lanzárselo, en la seguridad de que en el fondo de su alma os lo agradece. Ella aparentará que le molesta y le incomoda, hará que se sacude, pero con cuidado de no despojarse de él, aunque no sea con otro fin que con el de demostrar que tiene más partido, que es objeto de mayor atención. El confetti, cuyo éxito entre nosotros h a sido t a n grande y tan rápido, ejerce una influencia decisiva en el Carnaval. A él debe atribuírsele por completo el auge adquirido por la fiesta en los últimos años, cuando por su situación decadente creíamos que estaba próxima á desaparecer para in eternum. DinÚ. lO DE ALBERTI E. CONTEEEAS Y OAiVIAEGO