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Al bueno de D. Antonio, que llevaba casado treinta años y un día, lo mismo que si cumpliera una condena, se le ocurrió una noche echar una cana al aire, cosa muy fácil para él, que tenía el pelo casi blanco; pero como su mujer era una especie d ¿gendarme que no le dejaba á sol ni k sombra, la empresa era más diiícil de lo que parecía. ü. Antonio entro en el bailo hecho un bia o do laai, por lo cual no podía comprender que lodo el mundo lo mirara y se riera. ¿Estaré mal Y repasó con la vista su gallardo continente, y entonces echó de ver el motivo de la algazara. D. Antonio, con la procipilación de vestirse, ha) ía ido al baile en apatillas y con camisa de dormir. D Antonm se dió á pensar un prote fo que no ñicia sos pechoso pal A su iiujei jjoique si esta dudaba el ím del mundo cía pálido ante H tatastjole coujugil Lo dina á su mujer que lenía que velar á un amigo onfeimo de mucha gravedad. El recurso, como se ve, era de dos siglos ha peí o á D. Antonio le pareció lo más original y nue o Cuánto siento, paloma míi. privarlo esta noche de mi cariñosa compañía! -la dijo. -l oro no hay más remedio: la amistad, el compañerismo imponen ciertas obligaciones, v mi pobre amigo Rodríguez está en cama gravemente enfermo; y aquí me tienes que esta noche tengo que pasarla á su lado. La mujci de P Antonio cicía demasiado moeontc á su marido para hacerla victima de un engaño. Asi que no sospechó la estratagema. D Antonio sacó debajo de la capa el Iraje de frac, y en un descansillo do la escalera, y á fuerza de cerillas, se vistió de tiros largos, aunque él pensaba, con razón, que los tiros largos serían luego cuando su mujer so enterara, si se enteraba, de lo cual R I. V. Crecía la admiración de D. Antonio por aquella máscara al ver que ésta no encontraba plato de su gusto: las salsas estaban mal hechas, al asado le faltaba tiempo, la crema de la tarta tenía poco dulce. ío hay duda, se decía D. Antonio, estoy comiendo con una persona distinguidísima. Por fin, á sus instancias, la máscara se quitó la careta. D. Antonio se desmayó. Era su cocinera! ¡Una cocinera con una salsa de cincuenta años I