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PTACETILLA DE LA GUERRA E n el bolsillo guardada ieneii, hace un par de meses, una llave codiciada de Ladysmith los ingleses. Y aunque luchan con arrojo, todavía no se sabe lo que han visto por el ojo, por el ojo de la llave. La nación, unida y firme, lucha como un hombre solo. jLos descalabros no importanl El éxito no es dudoso No ha de cejar Inglaterra en su empeño do amor propio, hasta quedarse sin hombres, hasta agotar sus tesoros! ¡Ay, Chamberlain de mi vidal el camino es peligroso. I Sepa usía que eso mismo nos decían á nosotros I Según los periodistas, que deben tener dentro el ángel malo, en cuanto á lord Methuen le dan un palo, quieren pedir la paz ¡los orangistasl Tan soliviantados andan los oficiales egipcios, que cuando menos se piense la van á emprender á tiros. i No sería mala broma para terminar el siglo que el tiburón de los mares viniera á ahogarse en el Nilol Cuentan los corresponsales que en contra de los ingleses toman parte en las batallas los niños y las mujeres. Si las noticias son ciertas, es inútil que se empeñen los accionistas de minas en sacrificar más gente, pues desde que el mundo es mundo los niños triunfaron siempre, y no hay fuerza que domine la fuerza de los débiles. Las manos que empuñan sables podrán ser recias y fuertes, lias que manejan el huso son manos omnipotentes 1 SiNKSio DELGADO