Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
llevan su encarnizamiento en el combate hasta el extremo de ensañarse con los derrotados, ni proceden á la degollina con que los ejércitos vencedores suelen e m p a ñ a r la gloria de su triunfo. Ciíando toman una trinchera ó copan un destac amento, piden al enemigo que se rinda antes de foguearle despiadadamente, y sólo en caso desesperado, de resistencia temeraria, apelan á la razón de las baj onetas. Por esto son más los prisioneros que hacen que los muertos que causan. E n el sitio de Ladysmith han demostrado de una m a n e r a bien elocuente su generosidad. Toubert rogó al general en Jefe de las fuerzas británicas que estableciese u n campo neutral fuera del alcance de los proyectiles, para los heridos, enfermos y población pacífica, y sólo en casos de necesidad, impuestos por las frecuentes y audaces intentonas de los sitiados para romper el cerco, ha bombardeado la plaza con vigor, p a r a demostrar á W h i t e que era m u c h o más prudente T a i jf rendirse que sacrificar soldados sin éxito. Un caso aislado que puedo referir demuestra el carácter humanitario de los boers. Después de u n a de las más reñidas acciones que se h a n librado en las inmediaciones de Kimberley, quedaron en el campo de DESPUÉS DEL COMBATE. DOS ENEMIGOS batalla muchos muertos y algunos heridos de ambos ejércitos. Como la lucha había sido cuerpo á cuerpo, veíanse confundidos en el campo los de uno y otro bando. Un boer y un inglés, que aunque heridos de alguna gravedad habían quedado t! on vida, encontráronse en medio de la llanura abandonada que horas antes había sido teatro de la acción. El inglés pedía socorro; el boer fué en su auxilio; hallábase aquél extenuado por la pérdida de sangre, por la fatiga y por la escasez de provisiones que habían sufrido en los liltimos días; el boer conservaba en su cinturón una bolsa con algunas provisiones, y se las ofreció al inglés; y alguien pudo verlos en el campo, de allí á poco, departiendo amigablemente, mientras consumían el contenido de la bolsa, no como antagonistas que un momento antes hubiéranse disputado la vida, sino como hermanos que no hubieran sentido jamás uno por otro el menor asomo de rencor. E s lógico que asi suceda; los soldados que luchan no pueden experimentar en tre sí el odio que lanza uno contra otro á los soberanos de dos naciones; víctimas propiciatorias de ambiciones que no persiguen, únicamente pelean en nombre de un patriotismo cuyas ventajas no suelen alcanzarle. En este caso, los boers son los únicos que podían sentir ese odio, y este hecho es una prueba más de su hidalguía. Las acciones de Colenso, Oolesberg y Bloenfontein son otras tantas pruebas de i í- Í, J í. i, í, que los boers son genero; i i í I z Wt y humanitarios en el j V combate. Siendo su guerra de emboscadas, j j u g a n d o gj papel más importante la sorpresa que ocasionan al V. TM, í enemigo y el vigor con que 4- I le atacan, hubieran podido- j causarle mucho mayor des- rf- trozo del que en realidad le han causado; pero ellos pre fieren inutilizar enemigos 1 A D Á M l T h ij, reduciéndolos á p r i s i ó n í: que sembrar la muerte en- Tf torno suyo, y de ahí esas emboscadas tan ingeniosas en que caen en poder de los j v e n c e d o r e s considerables masas de vencidos, que en- i la mayor parte de los casos t; i no sufrieron siquiera un liJ 56 gero rasguño. PLAKO DE LADYSMITH. STTUAOTOX DE LOS SITIADOS Y DE LOS SITIADORES FRITZ R E I T C H E L JieprodiiccW ii ahecha del dibii- jo que nos remite el Sr. Fritz Reitchel