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r- r ffí- M E n un antiguo caserón, morada de una familia honrada, al concluir el día, en infernal estrépito se ola así como arrastrar fuertes cadenas, silbidos de sirenas, ayes, sollozos, risas estridentes, choque de espadas, m u r m u r a r de gentes, palabras tabernarias y otras cosas, en fin, extraordinarias. ¿Qué causa producía tan t r e m e n d a y e x t r a ñ a algarabía? Cualquiera la comprende E n aquel caserón vivía un duende de intención tan aviesa y tan torcida, que su mayor placer en esta vida era mortificar con terror á todo el que tenía en derredor; por lo cual los medrosos habitantes resolvieron mudarse cuanto antes. Pero al dejar la casa tan contentos, Juzgando que acababan sus tormentos, se le ocurrió á un vecino, que tenía sus puntas de ladino, la cabeza volver, y cuál serla su espanto al ver que el duende los seguía, ¿A qué vienes, si huyendo de ti vamos? -Pues qué, ¿no nos mudamos? ¡Así acontece con las penas mías que entristecen mis días I i Quiero de ellas huir, y cuando creo que se quedan atrás, reparo y veo que caminan conmigo, como si fuera yo su fiel amigo! Y al preguntar airado por qué van á mi lado, descaradas responden al momento, como el duende del cuento en son de burla contestó á sus amos: ¿Pues qué, no nos mudamos? ToiiÁs LUCEÑO D I B U J O DE XAUDARÓ